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Periferia o muerte

Prólogo de la novela Periferia o muerte de Luis Lucena Canales (próxima publicación)

Periferia o muerte narra la etapa final del viaje al infierno de un exmilitante antifranquista, extoxicómano, expoeta adicto a la ficción al que conocí personalmente cuando trabajaba como educador de calle para el Ayuntamiento de Madrid en la década de los 90.

Transcribo tal y como llegaron a mí su diario y sus cartas, si bien, en el intento de hacer inteligible su historia, me he visto obligado a hacer algunos añadidos y correcciones. También he cambiado los nombres de los personajes para que nadie pueda reconocerse ni reconocer a otros.

Tanto el diario como las cartas me fueron cedidas por Luis de Fimia, el educador que se encargó de su rehabilitación, lamentablemente fallecido en 1994. Mi compañero intentó publicar el diario de Arturo de Alba-Uribe en 1993, pero no encontró editorial. Unos días antes de morir, me confió el original, la introducción y el epílogo titulado Últimas cartas desde la cárcel, que había escrito para la ocasión.

He guardado en un cajón los escritos que Luis de Fimia me entregó, por el escaso interés que observaba en la sociedad española sobre los trágicos efectos que tuvo en algunos luchadores antifranquistas la llamada transición política a la democracia. Al observar que este interés había cambiado en los últimos años, en 2012 intenté encontrar editor, al no conseguirlo me decidí a autopublicarla en versión digital, con una licencia libre. Esta que ofrezco ahora es la versión final, corregida y aumentada con algunos textos que en aquella no incluí.

El diario que aquí se publica no es una crónica de aquellos años, sino relato íntimo, desde la periferia, de uno de sus protagonistas, que podría afirmar con su compañero de generación Xaime Noguerol:

infinitamente extranjeros
irrevocablemente inadaptados
se perdieron por los anillos brumosos de sus mentes
mi generación tiene calcinados los ojos de tanto gemir
le empujaron una alambrada por los párpados
y alguien introdujo horizontes postizos
mi generación anda dando bandazos

dando bandazos
con los ojos de no entender
y Bob Dylan tiene un erizo en la garganta

(Xaime Noguerol. Irrevocablemente inadaptados: crónica de una generación crucificada. Cinta de Moebius. Madrid. 1978.)

Mas, dejemos que sea su propio protagonista quien nos presente su historia:

‹‹No podría decirse que un viaje al submundo de la mala vida sea precisamente agradable. No pidáis pues que su descripción lo sea. Determinados individuos somos propensos a caminar por el filo del abismo. O, si lo prefieren ustedes, nos gusta traspasar el umbral que para otros es tan solo un juego literario (qué pasaría si) y vivir a muerte los ejercicios de estilo de los profesionales (atreverse a decir lo que no se debe, lo que no se siente) y a vivir lo que se piensa y a violar la cuarta pared, los tabúes que marcan lo que está mal y está bien (tanto en lo moral como en lo técnico), a considerar todo parecido con la realidad como mera conveniencia (¿imago mundi deformada en los espejos del Callejón del Gato?) y dejarse llevar al otro lado… o sea, ficcionar arrasándonos la piel con las esquinas y reconstruir la Torre de Babel en contra de ismos, santones y academias a partir de lo que hay, aunque sea, como en las calles de mi barrio, basura, pura y dura inmundicia y corrupción como la que comenzó a expandirse por nuestra sociedad precisamente en aquellos años en que escribí este diario. ‹‹Quizá, en esta línea de errores sobre errores se descubra algo nuevo… ‹‹…y haya paz, que este libro no pretende ofender a nadie. Acepto las héticas condiciones éticas convencionales, las condiciones de uso y abuso, aunque sea legales, al fin y al cabo, escribo según las normas establecidas››.

Luis Lucena Canales Madrid, diciembre de 2017

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Juan de Loxa no es seudónimo aunque lo diga la Wikipedia

El día 15 de diciembre una nota de prensa de la agencia EFE informaba:

El poeta, escritor y periodista granadino Juan de Loxa, primer director de la Casa Museo de Federico García Lorca de Fuente Vaqueros (Granada) y conocido estudioso de su vida y obra, ha muerto hoy en Madrid a los 73 años, han informado a Efe fuentes de la Diputación de Granada.

Nacido en Loja (Granada), Juan García Pérez, que adoptó el seudónimo de Juan de Loxa, dirigió durante casi veinte años (de 1986 a 2005) el Museo-Casa Natal de Federico García Lorca en Fuente Vaqueros…

Prácticamente todas las necrológicas de Juan de Loxa repiten los errores de la agencia EFE, que supongo no tenía otra fuente más a mano que la Wikipedia.

Pero, resulta que ni murió a los 73 años, ni se llamaba Juan, ni se sabe con certeza si murió el día 15, ya que se encontraba solo en la hora de su muerte. No conozco el resultado de la auptosia, solo sé que mi watsap tiene registrado que se conectó por última vez el día 13 a las 23,31 horas.

Parece la última travesura del niño grande y bueno que siempre fue Juan de Loxa. “Soy bueno, pero no me chupo el dedo”, me decía a veces. No era tonto, se daba perfectamente cuenta de quién le engañaba o trataba de hacerlo, pero él muchas veces, por bondad, se dejaba. También por bondad les seguía el juego a los malos poetas y a los poetas malos. Yo le oí en la intimidad hacer juicios de valor sobre sus colegas, pero siempre mesurados, siempre los disculpaba, porque para él era más importante el individuo que sus ideas.

Le gustaba jugar y por eso jugó con su edad. Dijo en varias ocasiones que se quitaba años, como las cupletistas a las que tanto admiraba. Jugó con su firma (un artista elige su nombre), hasta convertirla en nombre legal y hasta hacer creer a muchos que era seudónimo. Aunque este juego al final le molestaba. Hasta la Wikipedia había caído en la trampa. Me pidió que lo cambiara y así lo hice. Me abrí una cuenta, con el nombre LuisLuzHena, para poder justificar las modificaciones. El cambio duró unas horas. La alerta le llegó como un rayo en la noche al autor de su artículo y este lo cambió a la mañana siguiente, advirtiéndome de posible vandalismo si se me ocurría volver a cambiarlo. Puede verse en discusión del artículo https://es.wikipedia.org/wiki/Discusi%C3%B3n:Juan_de_Loxa  y en el historial https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Juan_de_Loxa&action=history.

No obstante, el tal M tenía la razón de las normas, que como todas las normas acaban convirtiéndose en burocracia para los inflexibles o rígidos. Me quedé de piedra, consulté a otros wikipedianos: habría que demostrar con fuentes fiables y, como advertía la policía de errores, “la información facilitada por el propio autor ser´ñia fu…”, y “‘ver su DNI’ no es una fuente válida”. No lo acababa de entender: si se tienen dudas se llama al autor, y punto, qué más fiable, pero ya lo decía el comisario en estricto cumplimiento de su deber y en su propio argot: “ser´ñia fu…” o sea, nada menos fiable que lo que pueda decir uno de sí mismo, que para eso están los demás a ser posible en documentos escritos, bla, bla, bla.

Yo sabía que aunque en algunas obras de referencia se dijera que Juan de Loxa era seudónimo eso no probaba absolutamente nada, la fiabilidad de las fuentes escritas se basa en la creencia de que solo es verdad lo que está escrito en letra impresa, que nada que no esté escrito en letra impresa puede ser fiable y mucho menos verdadero. Aunque tambien era cierto que la Wikipedia no hablaba de letra impresa, hablaba de fuentes verificables (el segundo pilar de Wikipedia dice “citar fuentes autorizadas que puedan verificarse siempre que sea posible, especialmente en temas polémicos.” https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Los_cinco_pilares). Al final todo depende de cómo se interprete lo de verificable y ahí teníamos enfrente al justo de los justos con su espada flamígera, o al menos eso es lo que a mí me parecía. Aquello de posible vandalismo me caló en lo profundo: soy, como Juan de Loxa, un bárbaro del sur, pero no un vándalo.

En fin que no había más remedio que enseñar el carnet de identidad, como cuando te para la policía en la calle. A Juan y a mí nos cabreaba, pero si queríamos cambiarlo no había más remedio; no teníamos otra referencia más fiable o Juan no se acordaba: cómo acordarse de aquel artículo en el que el periodista le llama a uno por su verdadero nombre y apellidos, el periodismo no es una ciencia exacta.

Así lo comentábamos en watsap:

Juan De Loxa: Ni Luis Antonio.de Villena se llama asi y nadie aclara su nombre…, ni Ana Rosetti, ni Rosaura Alvarez; ni…, etc etc etc… El error viene de un diccionario que pone los apellidos y de un libro de Fanny Rubio que pone Juan Pérez… Otros me han llamado Juan de Foxa (con acento en la a), como Agustin de Foxá, el de “Madrid de Corte a Checa”… Y más y más confusion… La Academia [de Buenas Letras de Granada] lo tiene bien. El CAL [Centro Andaluz de las Letras]… no recuerdo. Solo que no esta actualizado… Recuerda como tuvimos que resumirlo para ESDRUJULA…
Hay estudiosos que por esta causa se confunden…
Tengo [con el nombre Juan de Loxa] el carnet de la Asociacion Colegial de Escritores, el Pen Club, Sociedad de Autores, …Cedro, etc etc etc.
Salvo Pérez Reverte o Mario Vargas Llosa o García Márquez los escritores utilizan nombre y primer apellido (Lorca los dos, pero se le conoce incluso por Federico). Yo utilizo nombre. Fíjate, Nati Mistral se llama Natividad Macho… Yo firmo legalmente como Juan de Loxa desde hace sesenta años, mi nombre… Si hubiera querido firmar con los apellidos como Luis García Montero lo hubiese hecho. No quise García Loxa por la resonancia con Garcia Lorca.
De lo que se trata es de no colaborar más -por nuestro silencio- en la ceremonia de la innecesaria confusión… Quiza Wikipedia -con tanto prestigio como voluntad de hacer las cosas bien- pueda colaborar en clarificar algo este tema… sin mayor importancia pero a veces molesto.

JUAN ME ENVÍA A CONTINUACIÓN FOTOGRAFÍAS DE SUS CARNET DE IDENTIDAD, TARJETA SANITARIA, CARNET DE LECTOR…

Luis Lucena Canales: (…) Con las fotos de los carnés como prueba cambiaré lo de Wikipedia. Me pedirán que ponga nombre completo y dos apellidos. Espero que sea suficiente.
Juan De Loxa: Pero yo no quiero poner los apellidos. Juan de Loxa es solo Juan de Loxa… Tu no te pones en tus recitales Lucena Canales, ni se dice Carlos Cano Fernández, ni Miguel Ríos como sea… JUAN DE LOXA es una marca, un producto literario, mi nombre. No verás en una portada Juan de Loxa García Pérez… Verás el nombre. ¿A que llevo razón? Pero tampoco me preocupa tanto… Llevo años sin decir nada de lo que sale por internet… Si se puede corregir, bien… Si no se puede, no se hunde nada…
Luis Lucena Canales: Estoy de acuerdo contigo, Juan. Decía lo de poner los apellidos porque es dato biográfico, como he visto que se hace en algunas biografías y como parece que esta enfocado el artículo de la Wikipedia. El error es que tu nombre real es Juan de Loxa y eso se puede demostrar. Digo esto por si el autor original del artículo o cualquier otro (Wikipedia es una obra colectiva) se empeña. Si no, no hay ningún problema.
Juan De Loxa: Es muy razonable lo que dices. Pero yo no veo en mucha gente en Wikipedia en que se le pongan los dos apellidos… Quién busca Eluis Lucena… tampoco necesita que le digan el segundo apellido… Ni a Lluis Llach. Ni a Fernando Arrabal. Se puede intentar sin forzarlos… argumentando, el carnet… Pero si no aceptan… al menos que la gente no tenga que poner Juan de Loxa García Pérez para consultar algo… Si puede ser… (oye, en mi edad tambien hay truco… ojo… no levantes la liebre…) Es que, ya sabes, las estrellas del cinema siempre dejamos un misterio en los años… Ya sabes que se desconoce la edad de Juan de Loxa… y que se ha quitado treinta años y un día o mas… Abrazo.
Tambien hay cientos de notas antiguas de prensa… de hace más de 50 años. Una de ABC dice, es verdad, Juan de Loxa García Pérez… de cuando la mili.
Yo no reniego de mis apellidos ni mucho menos; pero es más cómodo decir Juan de Loxa. Aunque, evidentemente, Wikipedia ofrece notas biográficas donde saca detalles… pero muchos copian y repiten incesantemente sin necesidad. ¿Verdad?
Luis Lucena Canales: Sí, Juan, de acuerdo, pero el artículo sobre ti en la Wikipedia se titula Juan de Loxa, eso no te lo va a quitar nadie. Si luego viene cualquiera, porque en Wikipedia escribe cualquiera, y quiere poner los apellidos… No hay manera de evitarlo. Lo que sí podemos quitar es lo de que Juan de Loxa es seudónimo.
Juan De Loxa: Pues déjalo como está; intentaremos modificarlo en otros que lo han tomado de Wikipedia. Te los iré diciendo y se les ruega tengan la amabilidad de modificarlo, acaso con la excusa de una actualizacion de datos. Ya te iré diciendo cuando tenga un poco de tiempo para espiar donde salgo y repiten el asunto. Quiero ir a Granada el mismo lunes 21.. para asistir a la Madraza. Buenas noches tengáis.

No me gustaba tener que mostrar públicamente el carnet de Juan y además sospechaba que sería inútil, ya se nos advertía: ver el carnet no es suficiente… Se necesitan fuentes autorizadas que puedan verificarse…

Le debo a Juan de Loxa cambiar el error de la Wikipedia. Por eso escribo este artículo, esperando que sea considerado fuente autorizada o fuente para otras más autorizadas que yo y publico por eso, aquí, la fotocopia del carnet de identidad que me envió. He ocultado el número y fecha de nacimiento por razones obvias.


Este es mi escrito de demanda, pido a todos sus amigos que lo apoyen como puedan, cualquiera puede escribir sin registrarse en Wikipedia:

Ante la negativa reiterada de algún usuario de Wikipedia a borrar de la entrada, tal y como queda atestiguado en la discusión y en el historial, la frase “Juan de Loxa es seudónimo de Juan García Pérez”, no tengo más remedio que incluir una fotografía del carné de identidad de Juan de Loxa. No sé si se puede considerar fuente primaria o secundaria o terciaria o, incluso, cuaternaria, pero creo que es de sentido común tener en cuenta el documento de identidad de la persona biografiada con el fin de no falsear la realidad.

Seudónimo según el DRAE significa:

1. adj. Dicho de un autor: Que oculta con un nombre falso el suyo verdadero.
2. adj. Dicho de una obra: Firmada con seudónimo.
3. m. Nombre utilizado por un artista en sus actividades, en vez del suyo propio.

Por tanto, ninguna de las tres acepciones pueden justificar, en este caso, usar el calificativo “seudónimo.”

Que Juan de Loxa García Pérez utilizara su nombre de pila para firmar sus obras no lo convierte en seudónimo, ya que era el suyo propio.

Que en algunas obras de referencia se diga que es seudónimo no prueba absolutamente nada, la fiabilidad de las fuentes escritas se basa en la creencia de que solo es verdad lo que está escrito en letra impresa y en que nada que no esté escrito en letra impresa puede ser verdadero. Pero la wikipedia no habla de letra impresa, habla de fuentes verificables (el segundo pilar de Wikipedia dice “citar fuentes autorizadas que puedan verificarse siempre que sea posible, especialmente en temas polémicos.” https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Los_cinco_pilares) y qué mejor fuente que el testimonio recogido del propio autor por el que esto escribe y que expongo mi artículo “Juan de Loxa no es seudónimo aunque lo diga la Wikipedia”.

Espero que la presentación del DNI sea suficiente y no haya que recurrir a la publicación de estos datos en algún periódico o revista en papel para que pueda ser referenciado como fuente autorizada.

Por tanto, propongo la siguiente redacción para iniciar su artículo en Wikipedia:

Juan de Loxa García Pérez (Loja, Granada…)

Considero que volver a incluir el término suprimido podría considerarse vandalismo.

Algunas referencias en prensa donde se le nombra como Juan de Loxa García Pérez:

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2017/12/19/058.html

En su esquela consta el nombre completo:
https://www.inmemoryd.com/esquela.php?id=420722

Aquí se le nombra como Juan de Loxa García:
http://www.juandeloxa.com/fotos/loxa-granadacosta.pdf

Y tal como puede leerse en la Wikipedia: nota introducida por ‎Kolmados (18:31 5 ene 2018) según consta en el historial https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Juan_de_Loxa&action=history;

En una entrevista que concedió el 11 de octubre de 2009 al periódico granadino Ideal, declaró al periodista Andrés Cárdenas que el nombre Juan de Loxa estaba ya en su partida de nacimiento («Algún día seré santo como Fray Leopoldo o Sor Cristina». Ideal. 2017-12-15. Consultado el 2018-01-05.)
http://www.ideal.es/culturas/libros/santo-fray-leopoldo-20171215210033-nt.html

Literatura en la Red

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Hoy se está haciendo buena literatura en las redes sociales, en las páginas web y blogs, en ciertos foros… me refiero a literatura in situ, de autores que utilizan internet como medio y no solo para promocionar sus libros. Se han roto fronteras y el territorio de la escritura se ha abierto, ya no pertenece solo a los profesionales. Hoy cualquiera puede escribir y autopublicar sus libros sin apenas conocimientos especializados. Esto tiene sus riesgos, el lenguaje se degrada porque todo vale: un libro es un montón de palabras seguidas, de páginas escritas… pero un buen libro es mucho más que eso. Es difícil definir qué es un buen libro (o texto), pero no qué es uno malo.

Un buen texto es aquel que dice exactamente lo que su autor quiere decir; un mal texto, solo se aproxima.

Un buen libro no lo hace una buena historia. Qué puede gustar de una historia que ya conocemos sino la manera de contarla. Por eso, no las buenas historias sino las historias bien contadas no mueren nunca.

Un mal libro puede partir de una buena idea, puede tener una buena intención de base, un buen argumento, pero a un libro lo hace la expresión, el lenguaje, el cómo no el qué. No se escribe un libro con ideas sino con palabras, por tanto, lo que necesita el escritor no son buenas ideas sino palabras claras, bien dichas, bien ensambladas, palabras que digan con precisión lo que ve, lo que siente, lo que piensa. Sin embargo, leo textos que son solo intenciones, proyectos.

En un buen texto cada palabra, cada frase, tiene un valor en sí misma, es intencionada. Un buen escritor no escribe en función de ninguna utilidad comunicativa, ni estética, ni expresiva, sino que se entrega al arte de decir lo que tiene que decir en el instante mismo de la escritura.

Hay buenos libros que, aunque aburridos, son sabios, interesantes, sabrosos. Un buen texto es un placer para el que sepa saborearlo, aunque esté poco o demasiado condimentado. Un mal texto puede estar muy bien presentado, pero si su sabor es vulgar o insulso, si no aporta nada nuevo o solo entretenimiento a los que no piden demasiado, solo placerá a esos paladares groseros que solo buscan nuevas sensaciones y no alimentarse.

Publicado en Guía del escritor

 

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Alfonso Estébanez, autor de La revolución educada

Aunque llevo años trabajando como corrector de textos y ayudando a escribir a jóvenes que empiezan, nunca hasta ahora les había pedido que expusieran por escrito qué les había parecido mi trabajo. Nunca creí que fuera necesario, siempre pensé que se llevaban puesto lo pagado y no había necesidad de volver sobre lo aprendido. A todos nos gusta que hablen bien de nosotros y además, según los expertos en marketing, da mejores resultados que alabarse a sí mismo, quién lo diría.
Uno realiza este trabajo por vocación y, claro, porque le gusta pagar lo que debe y tiene la mala costumbre de comer todos los días. Conseguir clientes es la primera obligación del que trabaja por cuenta propia, bienvenida sea pues la nueva sección de testimonios que iniciamos con el último de mis pupilos.

Alfonso Estébanez ha escrito un libro interesante sobre un tema poco conocido (economía basada en recursos) y del que hay escasa bibliografía en nuestro idioma. Desde que leí el primer borrador pensé que merecía la pena y, ahora que lo ha terminado y publicado, pienso que es un libro imprescindible para el que quiera estar al tanto de los nuevos modelos económicos y últimas propuestas de cambio social. Más información y para adquirir el libro en su web La revolución educada.


Alfonso Estébanez autor del libro La revolución educada

Luis Lucena Canales ha hecho un gran trabajo de corrección de mi libro La revolución educada, que ha consistido en 3 supervisiones completas a un precio inmejorable.

La corrección ha sido absolutamente integral, es decir, de estilo, ortográfica, gramátical y de fondo. Por supuesto, él no se ha involucrado en el contenido, solo se interesaba en el significado para criticar si estaba bien expresado y proponerme una mejora.

Estoy totalmente satisfecho con su servicio porque vale mucho más de lo que ha costado en dinero. Como parte del servicio hemos hablado por teléfono innumerables horas para aclarar cada cuestión, cada punto, cada sugerencia.

Aprovechando la relación profesional, también me ha ayudado charlar con él de mentor a alumno, porque ha sido mi primer libro y todo era una duda. Además, como persona es cercano, entrañable, simpático y agradable por lo que ha sido muy fácil trabajar con él.

Gracias Luis, por tus servicios y tu generosidad. Espero que te vaya genial en tu profesión. Te recomendaré a quien pueda necesitarte.

Alfonso Estébanez


Entrada publicada en  Guía del escritor

Quizá le interese saber quién es Arturo Alba-Uribe, autor del diario y protagonista de la novela Periferia y muerte: #periferiaomuerte

Escribo esta introducción para ofrecer al lector algunas pistas que le faciliten el entendimiento del diario de Arturo Alba-Uribe. Cierto es que, tal y como prescriben los cánones, todo texto debe ser narrativamente autosuficiente, pero en este caso, al tratarse de un escrito que oscila entre la confesión y la literatura y está, en mi opinión, manipulado intencionadamente, he considerado oportuno hacer estas aclaraciones previas.

Conocí a Arturo Alba-Uribe una noche en la que me encontraba tomando unas copas con unos amigos en un pub de Vallecas. Se aproximó al grupo, nos pidió una monedas, algunos se las dimos, entre ellos yo. Luego, se me acercó y empezó a contarme de manera muy atropellada la historia de su vida. Apenas abrí la boca, le escuchaba absorto. Su historia, pero, sobre todo él, me parecían fascinantes. Muchas de las cosas que dijo entonces no las entendí completamente hasta leer sus escritos.

Me estaba contando que no recordaba partes de su vida, y que por eso estaba escribiendo un diario, cuando cayó desplomado al suelo. Íbamos a llamar a urgencias cuando se levantó, sin decir nada se dio media vuelta y empezó a caminar con paso tambaleante y, sin embargo, decidido. Me acerqué a él por la espalda y le di una de mis tarjetas de educador.

Al día siguiente preguntó por mí en la sección de servicios sociales de la junta de distrito. Le hice la entrevista protocolaria. Más tarde, en la reunión de coordinación decidimos que fuera a un piso de acogida, si se confirmaba que no estaba consumiendo drogas. Para acceder a un piso de acogida era necesario esperar al menos un par de meses. Así que decidí hablar con un voluntario por si le parecía bien alojarlo en su casa hasta entonces. Vicente, que había colaborado otras veces con nosotros en casos parecidos, aceptó.

El 25 de mayo de 1993 encontré en mi buzón un sobre con escritos de Arturo. Era su diario. Arturo Alba Uribe fue detenido, una semana después, acusado de asesinato.

Estos textos se escribieron en unos años que marcaron el final de una época en España y son, por tanto, el principio de otra. Arturo Alba-Uribe comenzó su diario en 1992, año en que, vencidos irreversiblemente los anhelos y proyectos colectivos por la ley de los mercados (el arte es el mercado, proclamaron los de la Movida en los ochenta), los ciudadanos españoles más combativos sucumbieron definitivamente (el proceso había comenzado a finales de los 70) al individualismo hedonista y cayeron en la ilusión de resistencia identificada con la periferia, la marginalidad contra el mercantilismo, el consumismo y el nihilismo postmodernista. No pudiendo sentirse sino héroes, algunos de los antiguos militantes antifranquistas (a los que fue arrebatada incluso la memoria de su generoso sacrificio), acabada ya la aventura revolucionaria, se embarcaron en la pseudoaventura de la droga y de la mala vida para, al fin, en el límite de la vida y de la muerte, integrarse en el sistema contra el que habían combatido. Para sobrevivir, los que lo consiguieron, no tuvieron más remedio que adaptarse y convertir su derrota psicológica en resistencia o revulsivo privados para empezar una nueva vida.

Periferia o muerte relata desde el punto de vista de su protagonista esta derrota. Una manera extrema de vivirla, quizá, pero que arroja con su espontánea crudeza luz sobre aquellos oscuros años. Arturo dijo:

Somos la generación que vivió en propia carne el final de las utopías y eso deja una huella: somos reses marcadas a fuego por esa historia apenas contada. Luego, cada uno tiró hacia donde pudo y le dejaron, pero todos llevamos el signo del desencanto.

 

Aunque Arturo Alba-Uribe alude a su pasado biográfico, y a ciertos acontecimientos políticos y sociales, estos no son suficientes para enmarcar el contexto de su narración. El diario no es una autobiografía, sino crónica del presente inmediato, relato pormenorizado de las circunstancias vitales de un escritor, de su entorno de trabajo, de las peripecias y personajes que rodean el acto mismo de escribir, enunciados con humor, a veces; otras, con ternura y, otras tantas, con rabia. Incluyo, a continuación, un breve resumen de fechas y sucesos de la vida del protagonista, basándome en entrevistas personales y textos que aquí no publicamos, con la intención de situar al lector en el tiempo y espacio del autor.

Momenta vitae:

Nace en Granada, en 1954. Un año después su familia se traslada a Jaén.Arturo se refiere de pasada a esta época en el diario: la calle de mi primer amor.

En 1963 la familia se traslada a Madrid, barrio de Vallecas.

En 1969 escribe sus primeros poemas, compone sus primeras canciones.

En 1972 conoce a Juan de Loxa en la Librería Shakespeare and Company de París, en el homenaje de Poesía 70 a Rafael Alberti en su 70 cumpleaños.

En 1972 comienza a militar en un partido clandestino antifranquista. Participa activamente en movimientos culturales emergentes en los barrios periféricos de Madrid (Vallecas y Moratalaz), estos movimientos que estaban creando una cultura alternativa han sido poco estudiados aún por los historiadores. Dirige un grupo de teatro, publica fanzines, organiza recitales de poesía y música y actos culturales… Conoce a Eva, amor de juventud con quien mantendrá una «fugaz y extrema relación pornopoética que cambiará mi vida», dirá más tarde.

En 1975 muere el dictador, comienzo de la transición a la democracia. Arturo se encuentra haciendo la mili. La tropa es obligada a permanecer acuartelada, para vencer el aburrimiento escribe su primer libro de poemas: Paquito va a limpiar las sentinas del infierno.

En 1976 viaja a Granada y participa, invitado por Juan de Loxa, en un recital de Manifiesto Canción del Sur, conoce a Antonio Mata, a Carlos Cano y al resto de componente del movimiento que se disolverá unos días después.

En 1978 abandona el partido, poco antes de disolverse. Final de una época de lucha por la libertad. La Gran Decepción: desencanto. Regresa a Andalucía, donde vive durante un año. Primer contacto con el jachís y otras drogas psicoactivas (LSD, hongos, etc.). Frecuenta en las noches insomnes de Jaén al pintor y poeta Carmelo Palomino Kayser, conoce en Córdoba al poeta Fernando Merlo (quien morirá tres años después de una sobredosis de heroína) y en Granada brinda con los Manifiesto Canción del Sur por la libertad en las tristes amanecidas del Darro. Consumo esporádico de heroína.

Un año después regresa a Madrid. Comienza la destrucción del tejido social y de los proyectos colectivos. La cultura emergente de los barrios periféricos empieza a volverse invisible, invisibilizada por los medios de comunicación de masas, los partidos del consenso político, etc. Decide convertirse en escritor profesional. Frecuenta a Eduardo Haro Ibars y a Leopoldo María Panero.

1981, 23F, golpe de estado. Movida Madrileña. El arte es el mercado, etc. La cultura de la lucha antifranquista es invisibilizada definitivamente y con ella la generación que la creó.

En 1983 participa en el primer número de la revista La Luna de Madrid (altavoz oficial de La Movida). Noviembre: «Madrid 1984: ¿la posmodernidad?». Todavía seguimos haciéndonos esa pregunta aunque nadie sepa lo que significa.

1984, rompe con La Movida, deja de colaborar con La Luna de Madrid. Abandona las drogas. Se casa y tiene un hijo, trabaja de manera autónoma como corrector de textos para diversas editoriales y como articulista para diversas revistas culturales.

12 de marzo de 1986: referendum OTAN. Participa en la campaña por el NO: se queda sin trabajo. Ante la amenaza de Felipe Gonzalez de invisibilizar a los que proponían el no, triunfan los grandes medios de comunicación, porque aquel les prometió un canal de televisión. Artistas e intelectuales “de izquierdas” firman un manifiesto de apoyo a la OTAN apelando como siempre al miedo a la ultraderecha, al ejército y a todos los demás hombres del saco. Dos años después, Rafael Sánchez Ferlosio reconocía que “perdió el honor e hizo el imbécil para nada” (El País, 22-10-1988). «Para nada NO, esa cesión al chantaje y a las prebendas del poder determinó nuestro futuro ya que se grabó a fuego en la sociedad española y dio sus frutos de clientelismo y corrupción». Vive recitando poemas y cantando en las calles y en el metro. Vuelve a consumir drogas: «solo un homenaje, de vez en cuando, para no olvidar».

En 1988, se divorcia.

1989, caída del Muro de Berlín: 9/10 de noviembre. Inicia un viaje por el mundo, primero como redactor de artículos de viajes para una revista muy conocida, luego por cuenta propia, durante un año.

1991, regresa a Madrid… vagabundeo por las calles.

En 1992, lo menciona en su diario, vive con Eva (con quien había mantenido una relación en 1972) y Lilit, quienes le inician en el consumo habitual de heroína. Comienzo del fin del milagro económico español. Comienzo de la recesión económica de 1993. Firma del Tratado de Maastricht.

Crimen de Alcàsser: ocurrido la noche del 13 de noviembre de 1992. Nieves Herrero hace una entrevista a la familia de las asesinadas, comienzo del reality show y de la telebasura. «España de sí misma se extraña… o empieza a parecerse a lo que siempre quiso ser».

En la Navidad de 1992 se encuentra conmigo y comienza a vivir en casa de Vicente, lo cuenta en su diario.

De navidad de 1992 a carnaval de 1993 (9 al 28 de febrero ): escritura del diario. Escándalos de corrupción política, los crímenes de ETA y la «guerra sucia» de los comandos antiterroristas (GAL), más y más «basura, pura inmundicia y corrupción que comenzó a aflorar en aquellos años y a expandirse hasta asfixiar los sueños de los niños que aún quedaban».

Crisis económica de 1993: «Jueves negro»: 13 de mayo.

25 de mayo de 1993: recibo el diario.

Cuarta legislatura de Felipe González: elecciones celebradas el 6 de junio de 1993.

Luis de Fimia, Madrid, 1994