Letra de Regreso a origen -1ª parte

INSOMNIO

Todos duermen.

Busco tus palabras por la casa

y encuentro por los rincones silencios abandonados.

No oigo tu voz

sino el eco roto de uno de mis personajes,

parloteando

yo, yo, yo, siempre yo en la cárcel de mi yo

buscando una respuesta

… tú te me ofreces

como una verdad que espanta:

la luz que tú eres,

tú, tú, tú, siempre tú en el paraíso de tu tú.

Tengo miedo, estoy perdido

al final de un túnel

de sombras: familiares y amigos

como esferas

luminosas flotando entre nosotros.

Nosotros

dos entes etéreos

cogidos de la mano

entre su niebla.

Ellos,

ellos y nosotros,

ellos son nosotros,

…nuestros hijos

tan vivos y nosotros, ya tan pronto muertos

¿ya muertos?

 

Siento y escucho.

Silencio.

Todos duermen.

Izum

 

En un momento de mi vida me di cuenta de que me

había alejado demasiado de mi verdadero hogar. Mi hogar

era un recuerdo sepultado por capas de progreso, ruinas

sobre ruinas acumuladas por la historia. Habíamos conseguido un excedente, más cosas, más comodidades de las que necesitábamos, tenía un horario, un orden, una disciplina de trabajo que me proporcionaba lo suficiente para sobrevivir más allá de

lo imprescindible pero que me impedía gozar del milagro del instante.

Ahora sólo, aislado, alejado de los miembros de mi tribu estaba preso en la cárcel que yo mismo había construido.

 

Me propuse regresar a origen, entendido este como el arjé de los primeros filósofos griegos, cuando aún la filosofía no era diferente de la poesía. Arjé: principio del que todo procede y del que todo se compone. Principio no exactamente temporal, sino esencia, naturaleza, proceso y estructura última de todo cuanto es aquí ahora.

 

Tomen esto por favor con cierta distancia. No busco la trascendencia. Se trata sólo de una especulación creativa a modo de juego, un ponerse en situación a ver lo que pasa.

Así que, si me lo permiten, vamos a jugar un poco.

Decíamos:

Regreso a origen es un viaje de vuelta a lo elemental, a lo

más básico en los ámbitos de lo material, de lo psíquico, de lo mental, de lo espiritual. Es un viaje individual pero también colectivo.

 

1º trayecto:

Shamán estaba en una ciudad llena de ruido y humo, en el interior de un desconocido artefacto metálico y tenía en las manos una rueda tan perfecta como el círculo del año. Se preguntó: cómo, si hace un instante caminaba feliz por la pradera embriagado por el sagrado licor, llevado por el suave perfume de la primavera entre mis amigos…

De pronto Shamán se dio cuenta de que estaba dormido y se preguntó por el significado de su sueño. No era ahora el que siempre había sido: un rastreador, un cazador de antílopes, un guerrero capaz de enfrentarse a un león y un chamán, que viajaba por los tres mundos junto a sus animales y espíritus guía, que se enfrentaba a los demonios del otro lado para rescatar a las almas perdidas. ¿Estaría en el interior de uno de sus vuelos mágicos? ¿Pero, si así fuera? ¿A qué alma perdida buscaba? Su espíritu se tensó en su máximo grado de alerta:

escuchó, vio, sintió al que llevaba dentro… Se estaba buscando a sí mismo en el alma rota del hombre perdido de su tiempo. Se sintió desolado al comprobar que aquel hombre era él mismo.

No había más remedio que buscar entre las sombras, en el basurero de sombras, algún destello extraviado, algún fragmento de luz. Y en la máxima oscuridad encontró un abandonado añico del espejo roto y en él unos ojos que le miraban.

¿Por qué aquel destello reflejaba la luz de sus ojos? ¿Por qué en él se encontraba la luz de los ojos del otro? Éxtasis de la muerte en el otro, lenta ascensión a las praderas celestes cuando el sagrado licor disuelve la carne en el viento de los pájaros y en la danza de las mariposas de la tarde, lenta muerte del sol, lenta muerte del uno que nace en el dos.

 

En un momento de mi vida sentí que mi mundo había sido conquistado, expoliado exactamente como el de los pueblos aborígenes y que el origen era la razón, la dirección de mi viaje. Si la vida era un viaje el mío era sin duda un viaje de regreso al hogar, y así me puse en camino para recuperar la voz de los antepasados en el espíritu del paisaje y comencé a ver al planeta en mi territorio y en mi pueblo a mí mismo y a la humanidad.

El hombre actual es un exiliado de su hogar primordial, un hombre perdido en el laberinto de su viaje a ningún sitio, un hombre roto interiormente y desamparado como un niño que ha repudiado a su madre.

 

Hay un abismo

entre este yo que llamo tú

y yo.

Hay una pugna

y una resquebradura

luego, un destrozo

aquí mi corazón –allí mis ojos

y en una luna rota tú.

 

¡Esquizofrenia!

–es mi grito de guerra-.

¡Esquizofrenia!

-es sólo un nombre, una etiqueta-.

Yo los llamo “ciegos cuerdos”.

“Romper la flor de plástico” es mi lema.

 

Miro los rostros enigmáticos de los desconocidos,

me entrego por entero a la santa amante,

entro en la mirada amiga,

soy esposo y padre

y no dejo de romper las falsas flores aquellas

que un día me regalaste.

 

Yo quería, como todo poeta,

decir la verdad del hombre…

hasta que vi la sombra que era él

en mi propia sombra.

Yo quería decir la verdad del hombre

hasta que conocí al hombre de mi tiempo

y entonces ya no quise ser más yo mismo.

 

Tiene un mal despertar el que en su sueño sueña que está despierto.

 

Yo fui tan nadie como cualquier poeta en su laberinto,

pero no quería ser un don nadie hombre en su destino.

 

Vi al hombre que era yo

vi el revés del hombre:

tantos caminos dispersos

para un solo verso

repetido

y, en su reverso,

ensimismado narciso

junto al río.

 

Y caí al otro lado del papel.

 

La máscara vacía,

sobre mi escritorio, aún espera tu rostro

-un rostro, que es mi rostro-, esa máscara sin ojos,

eso que no quiero ser y soy,

mi trágico amigo,

mi viejo compañero,

mágico reflejo sin fondo,

hombre dormido,

perdido hombre de mi tiempo.

 

Viaje a origen implica exilio previo.

En algún momento de nuestra historia fuimos exiliados y comenzamos nuestro largo y penoso viaje hacia ninguna parte. La vida se convirtió en un relato sin sentido.

 

Por la senda de Rimbaud

ese viejo y loco adolescente

ese perdido.

Recostado en las arenas de los desiertos del amor

desarreglando todos mis sentidos

fornicando con la muerte en los estercoleros de la vida

santificándome en los impenitentes vicios.

Por la senda de Rimbaud

ese viejo y loco adolescente

ese perdido.

 

Pero ¿quién nos expulsó del origen? No fue Dios, sino sus sacerdotes, no fue una catástrofe, ni la Necesidad, dios pagano de múltiples nombres, fueron palabras pretendidamente inspiradas por las Musas, el miedo de los poetas al silencio, el miedo de los hombres a vivir a la intemperie, a las noches en las que el rayo quiebra la oscuridad de la soledad sin fondo y nos sentimos perdidos en un universo sin sentido, miedo a la belleza inaprensible, a los inalcanzables horizontes, a las brechas originales e innombrables de los ríos…

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3 pensamientos en “Letra de Regreso a origen -1ª parte

  1. Pingback: Regreso a origen 1 |

  2. Juanjo Vaquero

    Muy buenos, me has amenizado una larga mañana de autobús. Dar con tus escritos ha sido un todo un descubrimiento.
    Un saludo;
    Juanjo

    Responder

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