Del blog de Agustín Fernández Mallo: Juan Villoro: el fin de una utopía: el tiempo topológico nos lleva, en un movimiento retroprogresivo (Salvador Pániker), a algo mucho más antiguo…

Interesante reflexión: el tiempo topológico nos lleva, en un movimiento retroprogresivo (Salvador Pániker), a algo mucho más antiguo: los diagramas de conocimiento o mandalas, al teatro de la memoria, en fin, que en definitiva son las topologías de la red.

Del: blog de Agustín Fernández Mallo -El hombre que salió de la tarta

El Jueves 7, Juan Villoro publicó en El Periódico, este interesante texto, acerca de los modelos de comunicación. En él cita unas ideas contenidas en una conferencia, Tiempo Topológico, que di en Mexico hace un año, y que después, ampliada, di en las Universidades de Brown y de Cornell (la conferencia será publicada ahora por esta última Universidad).

Copio y pego el artículo (la ilustración no es del original):

El fin de una utopía

Juan Villoro

Jueves, 7 de abril del 2011

Pertenecemos a la primera generación que vio desaparecer las cartas. Aunque aún es posible escribirlas, se trata de un modo arcaico. John Berger encontró en su novela De A para Y una razón contemporánea para establecer una relación epistolar: su protagonista está preso y solo así puede comunicarse con su pareja; alguien cautivo en el espacio acude a un género que depende del tiempo.

De acuerdo con Paul Virilio, la modernidad se obsesionó por controlar el espacio en la misma medida en que la posmodernidad se obsesiona por controlar el tiempo. Goethe anticipó este desarrollo al describir a la naciente sociedad burguesa como un compendio de «abundancia y velocidad».

La flecha del tiempo se ha acelerado. La paradoja de tanta prisa es que la comunicación contemporánea no es un relato que se escriba en un decurso temporal: internet representa, ante todo, un lugar. Lo que ahí se encuentra procede de diversas temporalidades.

Al ser instantáneo, el correo electrónico se sitúa en un presente eterno. Más allá de las fallas de los servidores o los azarosos filtros del spam, la comunicación digital no admite pausas ni depende de las posposiciones; no busca establecer un ritmo con un antes y un después. Todo lo que ahí se encuentra es instantáneo, aunque se trate de citas clásicas.

El escritor Agustín Fernández Mallo ha observado que fuera de la red, contamos una historia; dentro de ella, la construimos. A diferencia de los diarios y las correspondencias, los blogs y el correo electrónico no son discursos cronológicos, sino acumulaciones en el espacio. Obviamente, no hay relato sin tiempo; en consecuencia, Agustín Fernández Mallo propone la categoría de «tiempo topológico» para referirse a un transcurrir sobredeterminado por el espacio.

En el año 1924, en su comedia Easy virtue, el dramaturgo Noel Coward distingue un matrimonio por conveniencia de una relación con «amor y cartas». Una pasión sin correo, es decir, sin pausas, esperanzas y zozobras, carecía totalmente de interés.

Escribir cartas es un ejercicio de sustitución: dos personas se encuentran en el papel. Solo la separación radical de los corresponsales permite que una carta sea una restitución del ausente. Perdida esa utopía, nos asomamos a la pantalla en busca de la ilusión que vendrá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s