Archivos Mensuales: diciembre 2012

Testamento (2ª parte), después del fin del mundo

Estos últimos días he estado pensando en la profecía maya del fin del mundo. No es broma. Lo que los mayas profetizaron fue un fin de ciclo. No fueron los únicos. Todos los pueblos antiguos creían que el universo obedecía a la ley del cambio. Todo fin de un mundo implica el nacimiento de otro. Recojo su idea porque no me gusta demasiado este mundo de lobos humanos contra humanos y no estaría mal que terminase.

Me he rebelado a menudo y pensado que Dios se ha equivocado en muchas cosas (curioso pensamiento para un ateo).

Para este nuevo mundo prometo:

-no mirar o al menos no decir lo qué hay detrás de las apariencias (eso molesta a los ciegos)

-dejar en paz a los estúpidos que piensan que nadie se da cuenta de sus intenciones disimuladas con bellas palabras

-amoldarme y reírme de todo

-no ser tan quisquilloso, ni tan cáustico, ser más autocrítico

-decir sí más menudo

-no tirar piedras contra mi propio tejado

-quererme más y seguir queriéndote, sobre todo eso: seguir queriéndote… sin límites

-voy a intentar ser bueno

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TESTAMENTO, ANTE EL FIN DEL MUNDO (1º parte)

Comisiones, consejerías, ministerios que controlan lo incontrolable; exámenes, títulos, curriculum como chips implantados bajo tu piel, policías internos; papeleos, burocracias que aturden al ser humano todavía cabal y sencillo y clavan su puñal sobre el ciudadano convirtiéndolo en cadáver, número, súbdito pasivo.

Sólo el arte y sus hacedores, los artistas, parecían contrarios a la momificación del hombre y el mundo. Parecían… Miren ustedes, ahora para ser reconocido como un creador, maestro navegante sobre el río de la vida, te exigirán curriculum, cuando no título (a la manera de los nobiliarios), méritos reconocidos y premios otorgados por las autoridades competentes. Antes bastaba con saber navegar.

Es tal la incultura y la ignorancia de nuestra época que ya nadie discriminará por sí mismo el valor de tus obras sino según la marca que el amo puso sobre tu piel.

Así que celebremos el final.

!VIVA EL FIN DEL MUNDO¡