Archivos Mensuales: abril 2014

Una nueva oleada creativa

Vivimos una época de globalización en todos los ámbitos de la sociedad. La universalización de las comunicaciones propicia el diálogo entre las distintas concepciones del mundo, entre las diferentes culturas. Los artistas, ya seamos poetas, escritores, pintores, actores, músicos, cineastas, etc., no podemos estar ajenos a este proceso que envuelve todos los aspectos de la creación y de vida. Por ello creemos fundamental la propuesta que sobre la creatividad y el diálogo hacen David Bohm y David Peat en su libro Ciencia, orden y creatividad.
Explican estos autores la importancia de la imaginación creadora, no sólo en el arte, sino en todos los aspectos de la vida, y sugieren que “cuando la imaginación ‘cristaliza’, su forma pasa a ser fija”, dando lugar a imágenes mentales de tipos conocidos que se limitan a relacionarse y combinarse entre sí, y se vuelven “excesivamente rígidas” al considerarse “absolutamente necesarias para el bienestar de la psique y de la sociedad. Como resultado, la mente queda atrapada en un juego sucio por intentar defenderlas. En este proceso, las fantasías se confunden con la realidad y las relaciones lógico-formales de los conceptos con la verdad.”
Por tanto, “ya que el potencial creativo es algo natural, lo fundamental es dejar a la luz los supuestos rígidos que lo bloquean y entonces ser capaz de disolverlos. Esto producirá una transformación en el orden de la conciencia y la atención, lo que permitirá que la mente responda libremente a las nuevas percepciones creativas.”

En nuestro campo de actividad, como artistas, creemos necesario clarificar la relación entre el arte y la vida, entendiéndolos como totalidad inseparable, lo que implica la concepción de la obra de arte total, no como suma o acumulación de partes dispersas, no por medio de una síntesis intelectual, sino como resultado de una práctica y concepción holística que esclarezca los ejes orientativos básicos y principios subyacentes de la visión del mundo que toda obra de arte representa. La totalidad es más que la suma de sus partes.

Nos sumamos, pues, a esa “nueva oleada creativa para hacer frente al reto extraordinario ante el que se encuentra la raza humana”, semejante al que ocurrió en el Renacimiento, “una transformación radical en la que se incluían la ciencia, el arte y una nueva visión de la humanidad, la cultura y la sociedad (…), pero todavía más profundo y extenso.”Si bien, creemos que no se trata de negar nuestros orígenes en un movimiento que destruya todos los puentes a su paso, en una carrera hacia ninguna parte. No es siendo excluyentes como somos creativos y originales. Lo somos si nos aproximamos al origen tanto como avanzamos en ese movimiento que Salvador Pániker ha llamado retroprogresivo, si somos capaces de ir de lo intercultural a lo transcultural, indagando en nuestro inconsciente colectivo y enlazando con nuestros orígenes.
Pensamos que una manera de hacer esto es recuperar e integrar en nuestra actual concepción del mundo el enfoque no escindido de las cosmovisiones antiguas, indígenas y tradicionales, religándolas con nuestra época, reconstruyendo el lenguaje universal de los símbolos, pero… somos conscientes de que es una manera más de hacerlo. No pretendemos que sea la única.

Lo retroprogresivo

Es término acuñado por Salvador Pániker en Aproximación al origen, donde dice:

“Allí donde el avance no es retroprogresivo, los costes del progreso exceden a sus ventajas”.

“La distancia al origen nos exaspera, nos deja huérfanos. Llega un momento en que las palabras sólo hablan de otras palabras y, en consecuencia, ya nadie sabe de qué se trata. La serie de abstracciones que hacen posible el tratamiento científico y comunicable puede convertir el discurso simbólico en una mera especulación o ejercicio mental. Podemos construir sofisticados edificios sobre el arte de vivir, pero ser incapaces de vivir. Sólo a través de una recuperación crítica del origen, las palabras cobran un significado real.”.

“Hemos visto que el proceso de racionalización progresiva, que según Max Weber ha caracterizado a la sociedad moderna, tiene como contrapartida un crecimiento de la irracionalidad subterránea. El incremento de racionalidad se hace con cargo a un capital también creciente de locura y de deseo; en suma, de caos; capital que tarde o pronto exige el cobro de sus dividendos. Por esto es preciso que nazca un nuevo tipo de animal humano capaz de ser, a la vez, loco-y-cuerdo; capaz de resistir el riesgo y la complejidad de los tiempos; capaz de adaptarse a la nueva cota de ambivalencia.”

Ese movimiento en las dos direcciones opuestas que se unen en el origen es a lo que Salvador Pániker llama lo retroprogresivo.

http://eljaina.wordpress.com/2007/05/23/una-nueva-oleada-creativa/

 

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