Archivo del Autor: Luis Lucena Canales

Acerca de Luis Lucena Canales

Escritor, corrector de textos, asesor y mentor de escritores. autor de la novela Periferia o muerte

Periferia o muerte

Ya queda nada para la publicación de Periferia o muerte. Diario de un maldito de Luis Lucena Canales

Periferia o muerte narra la etapa final del viaje al infierno de un exmilitante antifranquista, extoxicómano, expoeta adicto a la ficción al que conocí personalmente cuando trabajaba como educador de calle para el Ayuntamiento de Madrid en la década de los 90. (…) El diario que aquí se publica no es una crónica de aquellos años, sino relato íntimo, desde la periferia, de uno de sus protagonistas, que podría afirmar con su compañero de generación Xaime Noguerol:

“infinitamente extranjeros
irrevocablemente inadaptados”

El diario de Arturo Alba-Uribe se encuadraría en lo que Enrique Vila-Matas ha llamado “literatura del no”:

“la más perturbadora y atractiva tendencia de las literaturas contemporáneas: una tendencia en la que se encuentra el único camino que queda abierto a la auténtica creación literaria (…) Solo de la pulsión negativa, sólo del laberinto del No puede surgir la escritura por venir.”

Literatura del no o literatura para dejar la literatura, que según el autor de nuestro diario inicia el poeta francés Arthur Rimbaud.

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Una novela no es solo información

Leo por ahí: “Una novela no es más que un caudal de información.” Punto de vista de la literatura entendida como producto de consumo, que inevitablemente produce obras débiles, triviales. Hay muchas clases de novela, pero la literatura no es periodismo. Muchas escuelas de escritura enseñan a redactar (el cuerpo de la literatura), pero dejan a un lado el espíritu del creador. Dicen que eso no puede enseñarse, y tienen razón: aunque sí se puede aprender a discernir, a descubrirlo en uno mismo.
Diríamos, más bien: una novela es también un canal de información. La infraestructura de una novela no es la información, sino la emoción, el sentimiento, el conocimiento del mundo y el autodescubrimiento que produce en el lector. El contenido, aunque se apoye en las palabras, se encuentra más allá del significado evidente y convencional de las palabras, por eso, más que informar, forma.
Que la novela es un caudal de informacion solo es válido para los que leen para no aburrirse, pero este tipo de lector no debería interesar al escritor, a no ser que quiera convertirse en un mero amenizador de hastiados en una tarde de domingo.

Publicada en Guía del escritor.

Literatura en la Red

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Hoy se está haciendo buena literatura en las redes sociales, en las páginas web y blogs, en ciertos foros… me refiero a literatura in situ, de autores que utilizan internet como medio y no solo para promocionar sus libros. Se han roto fronteras y el territorio de la escritura se ha abierto, ya no pertenece solo a los profesionales. Hoy cualquiera puede escribir y autopublicar sus libros sin apenas conocimientos especializados. Esto tiene sus riesgos, el lenguaje se degrada porque todo vale: un libro es un montón de palabras seguidas, de páginas escritas… pero un buen libro es mucho más que eso. Es difícil definir qué es un buen libro (o texto), pero no qué es uno malo.

Un buen texto es aquel que dice exactamente lo que su autor quiere decir; un mal texto, solo se aproxima.

Un buen libro no lo hace una buena historia. Qué puede gustar de una historia que ya conocemos sino la manera de contarla. Por eso, no las buenas historias sino las historias bien contadas no mueren nunca.

Un mal libro puede partir de una buena idea, puede tener una buena intención de base, un buen argumento, pero a un libro lo hace la expresión, el lenguaje, el cómo no el qué. No se escribe un libro con ideas sino con palabras, por tanto, lo que necesita el escritor no son buenas ideas sino palabras claras, bien dichas, bien ensambladas, palabras que digan con precisión lo que ve, lo que siente, lo que piensa. Sin embargo, leo textos que son solo intenciones, proyectos.

En un buen texto cada palabra, cada frase, tiene un valor en sí misma, es intencionada. Un buen escritor no escribe en función de ninguna utilidad comunicativa, ni estética, ni expresiva, sino que se entrega al arte de decir lo que tiene que decir en el instante mismo de la escritura.

Hay buenos libros que, aunque aburridos, son sabios, interesantes, sabrosos. Un buen texto es un placer para el que sepa saborearlo, aunque esté poco o demasiado condimentado. Un mal texto puede estar muy bien presentado, pero si su sabor es vulgar o insulso, si no aporta nada nuevo o solo entretenimiento a los que no piden demasiado, solo placerá a esos paladares groseros que solo buscan nuevas sensaciones y no alimentarse.

Publicado en Guía del escritor

 

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Alfonso Estébanez, autor de La revolución educada

Aunque llevo años trabajando como corrector de textos y ayudando a escribir a jóvenes que empiezan, nunca hasta ahora les había pedido que expusieran por escrito qué les había parecido mi trabajo. Nunca creí que fuera necesario, siempre pensé que se llevaban puesto lo pagado y no había necesidad de volver sobre lo aprendido. A todos nos gusta que hablen bien de nosotros y además, según los expertos en marketing, da mejores resultados que alabarse a sí mismo, quién lo diría.
Uno realiza este trabajo por vocación y, claro, porque le gusta pagar lo que debe y tiene la mala costumbre de comer todos los días. Conseguir clientes es la primera obligación del que trabaja por cuenta propia, bienvenida sea pues la nueva sección de testimonios que iniciamos con el último de mis pupilos.

Alfonso Estébanez ha escrito un libro interesante sobre un tema poco conocido (economía basada en recursos) y del que hay escasa bibliografía en nuestro idioma. Desde que leí el primer borrador pensé que merecía la pena y, ahora que lo ha terminado y publicado, pienso que es un libro imprescindible para el que quiera estar al tanto de los nuevos modelos económicos y últimas propuestas de cambio social. Más información y para adquirir el libro en su web La revolución educada.


Alfonso Estébanez autor del libro La revolución educada

Luis Lucena Canales ha hecho un gran trabajo de corrección de mi libro La revolución educada, que ha consistido en 3 supervisiones completas a un precio inmejorable.

La corrección ha sido absolutamente integral, es decir, de estilo, ortográfica, gramátical y de fondo. Por supuesto, él no se ha involucrado en el contenido, solo se interesaba en el significado para criticar si estaba bien expresado y proponerme una mejora.

Estoy totalmente satisfecho con su servicio porque vale mucho más de lo que ha costado en dinero. Como parte del servicio hemos hablado por teléfono innumerables horas para aclarar cada cuestión, cada punto, cada sugerencia.

Aprovechando la relación profesional, también me ha ayudado charlar con él de mentor a alumno, porque ha sido mi primer libro y todo era una duda. Además, como persona es cercano, entrañable, simpático y agradable por lo que ha sido muy fácil trabajar con él.

Gracias Luis, por tus servicios y tu generosidad. Espero que te vaya genial en tu profesión. Te recomendaré a quien pueda necesitarte.

Alfonso Estébanez


Entrada publicada en  Guía del escritor