Archivo del Autor: Luis Lucena Canales

Acerca de Luis Lucena Canales

Escritor, corrector de textos, asesor y mentor de escritores. autor de la novela Periferia o muerte

Una novela no es solo información

Leo por ahí: “Una novela no es más que un caudal de información.” Punto de vista de la literatura entendida como producto de consumo, que inevitablemente produce obras débiles, triviales. Hay muchas clases de novela, pero la literatura no es periodismo. Muchas escuelas de escritura enseñan a redactar (el cuerpo de la literatura), pero dejan a un lado el espíritu del creador. Dicen que eso no puede enseñarse, y tienen razón: aunque sí se puede aprender a discernir, a descubrirlo en uno mismo.
Diríamos, más bien: una novela es también un canal de información. La infraestructura de una novela no es la información, sino la emoción, el sentimiento, el conocimiento del mundo y el autodescubrimiento que produce en el lector. El contenido, aunque se apoye en las palabras, se encuentra más allá del significado evidente y convencional de las palabras, por eso, más que informar, forma.
Que la novela es un caudal de informacion solo es válido para los que leen para no aburrirse, pero este tipo de lector no debería interesar al escritor, a no ser que quiera convertirse en un mero amenizador de hastiados en una tarde de domingo.

Publicada en Guía del escritor.

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Literatura en la Red

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Hoy se está haciendo buena literatura en las redes sociales, en las páginas web y blogs, en ciertos foros… me refiero a literatura in situ, de autores que utilizan internet como medio y no solo para promocionar sus libros. Se han roto fronteras y el territorio de la escritura se ha abierto, ya no pertenece solo a los profesionales. Hoy cualquiera puede escribir y autopublicar sus libros sin apenas conocimientos especializados. Esto tiene sus riesgos, el lenguaje se degrada porque todo vale: un libro es un montón de palabras seguidas, de páginas escritas… pero un buen libro es mucho más que eso. Es difícil definir qué es un buen libro (o texto), pero no qué es uno malo.

Un buen texto es aquel que dice exactamente lo que su autor quiere decir; un mal texto, solo se aproxima.

Un buen libro no lo hace una buena historia. Qué puede gustar de una historia que ya conocemos sino la manera de contarla. Por eso, no las buenas historias sino las historias bien contadas no mueren nunca.

Un mal libro puede partir de una buena idea, puede tener una buena intención de base, un buen argumento, pero a un libro lo hace la expresión, el lenguaje, el cómo no el qué. No se escribe un libro con ideas sino con palabras, por tanto, lo que necesita el escritor no son buenas ideas sino palabras claras, bien dichas, bien ensambladas, palabras que digan con precisión lo que ve, lo que siente, lo que piensa. Sin embargo, leo textos que son solo intenciones, proyectos.

En un buen texto cada palabra, cada frase, tiene un valor en sí misma, es intencionada. Un buen escritor no escribe en función de ninguna utilidad comunicativa, ni estética, ni expresiva, sino que se entrega al arte de decir lo que tiene que decir en el instante mismo de la escritura.

Hay buenos libros que, aunque aburridos, son sabios, interesantes, sabrosos. Un buen texto es un placer para el que sepa saborearlo, aunque esté poco o demasiado condimentado. Un mal texto puede estar muy bien presentado, pero si su sabor es vulgar o insulso, si no aporta nada nuevo o solo entretenimiento a los que no piden demasiado, solo placerá a esos paladares groseros que solo buscan nuevas sensaciones y no alimentarse.

Publicado en Guía del escritor

 

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Alfonso Estébanez, autor de La revolución educada

Aunque llevo años trabajando como corrector de textos y ayudando a escribir a jóvenes que empiezan, nunca hasta ahora les había pedido que expusieran por escrito qué les había parecido mi trabajo. Nunca creí que fuera necesario, siempre pensé que se llevaban puesto lo pagado y no había necesidad de volver sobre lo aprendido. A todos nos gusta que hablen bien de nosotros y además, según los expertos en marketing, da mejores resultados que alabarse a sí mismo, quién lo diría.
Uno realiza este trabajo por vocación y, claro, porque le gusta pagar lo que debe y tiene la mala costumbre de comer todos los días. Conseguir clientes es la primera obligación del que trabaja por cuenta propia, bienvenida sea pues la nueva sección de testimonios que iniciamos con el último de mis pupilos.

Alfonso Estébanez ha escrito un libro interesante sobre un tema poco conocido (economía basada en recursos) y del que hay escasa bibliografía en nuestro idioma. Desde que leí el primer borrador pensé que merecía la pena y, ahora que lo ha terminado y publicado, pienso que es un libro imprescindible para el que quiera estar al tanto de los nuevos modelos económicos y últimas propuestas de cambio social. Más información y para adquirir el libro en su web La revolución educada.


Alfonso Estébanez autor del libro La revolución educada

Luis Lucena Canales ha hecho un gran trabajo de corrección de mi libro La revolución educada, que ha consistido en 3 supervisiones completas a un precio inmejorable.

La corrección ha sido absolutamente integral, es decir, de estilo, ortográfica, gramátical y de fondo. Por supuesto, él no se ha involucrado en el contenido, solo se interesaba en el significado para criticar si estaba bien expresado y proponerme una mejora.

Estoy totalmente satisfecho con su servicio porque vale mucho más de lo que ha costado en dinero. Como parte del servicio hemos hablado por teléfono innumerables horas para aclarar cada cuestión, cada punto, cada sugerencia.

Aprovechando la relación profesional, también me ha ayudado charlar con él de mentor a alumno, porque ha sido mi primer libro y todo era una duda. Además, como persona es cercano, entrañable, simpático y agradable por lo que ha sido muy fácil trabajar con él.

Gracias Luis, por tus servicios y tu generosidad. Espero que te vaya genial en tu profesión. Te recomendaré a quien pueda necesitarte.

Alfonso Estébanez


Entrada publicada en  Guía del escritor

Quizá le interese saber quién es Arturo Alba-Uribe, autor del diario y protagonista de la novela Periferia y muerte: #periferiaomuerte

Escribo esta introducción para ofrecer al lector algunas pistas que le faciliten el entendimiento del diario de Arturo Alba-Uribe. Cierto es que, tal y como prescriben los cánones, todo texto debe ser narrativamente autosuficiente, pero en este caso, al tratarse de un escrito que oscila entre la confesión y la literatura y está, en mi opinión, manipulado intencionadamente, he considerado oportuno hacer estas aclaraciones previas.

Conocí a Arturo Alba-Uribe una noche en la que me encontraba tomando unas copas con unos amigos en un pub de Vallecas. Se aproximó al grupo, nos pidió una monedas, algunos se las dimos, entre ellos yo. Luego, se me acercó y empezó a contarme de manera muy atropellada la historia de su vida. Apenas abrí la boca, le escuchaba absorto. Su historia, pero, sobre todo él, me parecían fascinantes. Muchas de las cosas que dijo entonces no las entendí completamente hasta leer sus escritos.

Me estaba contando que no recordaba partes de su vida, y que por eso estaba escribiendo un diario, cuando cayó desplomado al suelo. Íbamos a llamar a urgencias cuando se levantó, sin decir nada se dio media vuelta y empezó a caminar con paso tambaleante y, sin embargo, decidido. Me acerqué a él por la espalda y le di una de mis tarjetas de educador.

Al día siguiente preguntó por mí en la sección de servicios sociales de la junta de distrito. Le hice la entrevista protocolaria. Más tarde, en la reunión de coordinación decidimos que fuera a un piso de acogida, si se confirmaba que no estaba consumiendo drogas. Para acceder a un piso de acogida era necesario esperar al menos un par de meses. Así que decidí hablar con un voluntario por si le parecía bien alojarlo en su casa hasta entonces. Vicente, que había colaborado otras veces con nosotros en casos parecidos, aceptó.

El 25 de mayo de 1993 encontré en mi buzón un sobre con escritos de Arturo. Era su diario. Arturo Alba Uribe fue detenido, una semana después, acusado de asesinato.

Estos textos se escribieron en unos años que marcaron el final de una época en España y son, por tanto, el principio de otra. Arturo Alba-Uribe comenzó su diario en 1992, año en que, vencidos irreversiblemente los anhelos y proyectos colectivos por la ley de los mercados (el arte es el mercado, proclamaron los de la Movida en los ochenta), los ciudadanos españoles más combativos sucumbieron definitivamente (el proceso había comenzado a finales de los 70) al individualismo hedonista y cayeron en la ilusión de resistencia identificada con la periferia, la marginalidad contra el mercantilismo, el consumismo y el nihilismo postmodernista. No pudiendo sentirse sino héroes, algunos de los antiguos militantes antifranquistas (a los que fue arrebatada incluso la memoria de su generoso sacrificio), acabada ya la aventura revolucionaria, se embarcaron en la pseudoaventura de la droga y de la mala vida para, al fin, en el límite de la vida y de la muerte, integrarse en el sistema contra el que habían combatido. Para sobrevivir, los que lo consiguieron, no tuvieron más remedio que adaptarse y convertir su derrota psicológica en resistencia o revulsivo privados para empezar una nueva vida.

Periferia o muerte relata desde el punto de vista de su protagonista esta derrota. Una manera extrema de vivirla, quizá, pero que arroja con su espontánea crudeza luz sobre aquellos oscuros años. Arturo dijo:

Somos la generación que vivió en propia carne el final de las utopías y eso deja una huella: somos reses marcadas a fuego por esa historia apenas contada. Luego, cada uno tiró hacia donde pudo y le dejaron, pero todos llevamos el signo del desencanto.

 

Aunque Arturo Alba-Uribe alude a su pasado biográfico, y a ciertos acontecimientos políticos y sociales, estos no son suficientes para enmarcar el contexto de su narración. El diario no es una autobiografía, sino crónica del presente inmediato, relato pormenorizado de las circunstancias vitales de un escritor, de su entorno de trabajo, de las peripecias y personajes que rodean el acto mismo de escribir, enunciados con humor, a veces; otras, con ternura y, otras tantas, con rabia. Incluyo, a continuación, un breve resumen de fechas y sucesos de la vida del protagonista, basándome en entrevistas personales y textos que aquí no publicamos, con la intención de situar al lector en el tiempo y espacio del autor.

Momenta vitae:

Nace en Granada, en 1954. Un año después su familia se traslada a Jaén.Arturo se refiere de pasada a esta época en el diario: la calle de mi primer amor.

En 1963 la familia se traslada a Madrid, barrio de Vallecas.

En 1969 escribe sus primeros poemas, compone sus primeras canciones.

En 1972 conoce a Juan de Loxa en la Librería Shakespeare and Company de París, en el homenaje de Poesía 70 a Rafael Alberti en su 70 cumpleaños.

En 1972 comienza a militar en un partido clandestino antifranquista. Participa activamente en movimientos culturales emergentes en los barrios periféricos de Madrid (Vallecas y Moratalaz), estos movimientos que estaban creando una cultura alternativa han sido poco estudiados aún por los historiadores. Dirige un grupo de teatro, publica fanzines, organiza recitales de poesía y música y actos culturales… Conoce a Eva, amor de juventud con quien mantendrá una «fugaz y extrema relación pornopoética que cambiará mi vida», dirá más tarde.

En 1975 muere el dictador, comienzo de la transición a la democracia. Arturo se encuentra haciendo la mili. La tropa es obligada a permanecer acuartelada, para vencer el aburrimiento escribe su primer libro de poemas: Paquito va a limpiar las sentinas del infierno.

En 1976 viaja a Granada y participa, invitado por Juan de Loxa, en un recital de Manifiesto Canción del Sur, conoce a Antonio Mata, a Carlos Cano y al resto de componente del movimiento que se disolverá unos días después.

En 1978 abandona el partido, poco antes de disolverse. Final de una época de lucha por la libertad. La Gran Decepción: desencanto. Regresa a Andalucía, donde vive durante un año. Primer contacto con el jachís y otras drogas psicoactivas (LSD, hongos, etc.). Frecuenta en las noches insomnes de Jaén al pintor y poeta Carmelo Palomino Kayser, conoce en Córdoba al poeta Fernando Merlo (quien morirá tres años después de una sobredosis de heroína) y en Granada brinda con los Manifiesto Canción del Sur por la libertad en las tristes amanecidas del Darro. Consumo esporádico de heroína.

Un año después regresa a Madrid. Comienza la destrucción del tejido social y de los proyectos colectivos. La cultura emergente de los barrios periféricos empieza a volverse invisible, invisibilizada por los medios de comunicación de masas, los partidos del consenso político, etc. Decide convertirse en escritor profesional. Frecuenta a Eduardo Haro Ibars y a Leopoldo María Panero.

1981, 23F, golpe de estado. Movida Madrileña. El arte es el mercado, etc. La cultura de la lucha antifranquista es invisibilizada definitivamente y con ella la generación que la creó.

En 1983 participa en el primer número de la revista La Luna de Madrid (altavoz oficial de La Movida). Noviembre: «Madrid 1984: ¿la posmodernidad?». Todavía seguimos haciéndonos esa pregunta aunque nadie sepa lo que significa.

1984, rompe con La Movida, deja de colaborar con La Luna de Madrid. Abandona las drogas. Se casa y tiene un hijo, trabaja de manera autónoma como corrector de textos para diversas editoriales y como articulista para diversas revistas culturales.

12 de marzo de 1986: referendum OTAN. Participa en la campaña por el NO: se queda sin trabajo. Ante la amenaza de Felipe Gonzalez de invisibilizar a los que proponían el no, triunfan los grandes medios de comunicación, porque aquel les prometió un canal de televisión. Artistas e intelectuales “de izquierdas” firman un manifiesto de apoyo a la OTAN apelando como siempre al miedo a la ultraderecha, al ejército y a todos los demás hombres del saco. Dos años después, Rafael Sánchez Ferlosio reconocía que “perdió el honor e hizo el imbécil para nada” (El País, 22-10-1988). «Para nada NO, esa cesión al chantaje y a las prebendas del poder determinó nuestro futuro ya que se grabó a fuego en la sociedad española y dio sus frutos de clientelismo y corrupción». Vive recitando poemas y cantando en las calles y en el metro. Vuelve a consumir drogas: «solo un homenaje, de vez en cuando, para no olvidar».

En 1988, se divorcia.

1989, caída del Muro de Berlín: 9/10 de noviembre. Inicia un viaje por el mundo, primero como redactor de artículos de viajes para una revista muy conocida, luego por cuenta propia, durante un año.

1991, regresa a Madrid… vagabundeo por las calles.

En 1992, lo menciona en su diario, vive con Eva (con quien había mantenido una relación en 1972) y Lilit, quienes le inician en el consumo habitual de heroína. Comienzo del fin del milagro económico español. Comienzo de la recesión económica de 1993. Firma del Tratado de Maastricht.

Crimen de Alcàsser: ocurrido la noche del 13 de noviembre de 1992. Nieves Herrero hace una entrevista a la familia de las asesinadas, comienzo del reality show y de la telebasura. «España de sí misma se extraña… o empieza a parecerse a lo que siempre quiso ser».

En la Navidad de 1992 se encuentra conmigo y comienza a vivir en casa de Vicente, lo cuenta en su diario.

De navidad de 1992 a carnaval de 1993 (9 al 28 de febrero ): escritura del diario. Escándalos de corrupción política, los crímenes de ETA y la «guerra sucia» de los comandos antiterroristas (GAL), más y más «basura, pura inmundicia y corrupción que comenzó a aflorar en aquellos años y a expandirse hasta asfixiar los sueños de los niños que aún quedaban».

Crisis económica de 1993: «Jueves negro»: 13 de mayo.

25 de mayo de 1993: recibo el diario.

Cuarta legislatura de Felipe González: elecciones celebradas el 6 de junio de 1993.

Luis de Fimia, Madrid, 1994