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Mi comentario a “Qué está pasando. De la rabia al asco” de Vicente Luis Mora.

Vicente Luis Mora ha publicado en su blog Diario de lecturas un magnífico artículo sobre la actualísima literatura de la rabia y del asco. Mi enhorabuena.

Este es mi comentario:

Ahora me entero –y yo en la inopia como siempre- de esta literatura de la rabia y el asco. Perdona que me ponga a contar batallitas pero eso es mucho más antiguo: para mi generación –los más jóvenes de la lucha antifascista o por la democracia, con un pie en cada régimen- comenzó cuando los políticos vendieron nuestra lucha y nuestra sangre por un futuro sin futuro. Después dijimos: “y menos mal que no ganamos, pues nuestros mayores lo que propugnaban eran la dictadura del proletariado”. Y luego, la movida… los niñatos que venían frescos por no haberse roto en la lucha callejera clandestina coparon el mercado desplazándonos con sus consignas: ya no hay futuro, el arte es el mercado. Sin discurso, en la cuneta, probamos el asco de los malditos. Lo conté ya de vuelta de todo ello -en la década de los 90- en mi novela Periferia o muerte.

Quien quiera puede bajársela gratuitamente.

Todo eso estaba ya, sin pena ni gloria, en El espíritu de la serpiente.

Pero aún no había llegado el asco a la literatura, aún estábamos en una época de prosperidad y progreso, aunque alguno ya veíamos las orejas al lobo. Y ahora, cuando el lobo está aquí, comienza a verse el asco y la rabia en la literatura. Qué perspicacia.

Nosotros, la gente de mi edad (nací cien años después de Rimbaud), la que no se ha vendido al sistema (si es que queda alguno), no somos una generación, sino una intergeneración que en realidad no existe. Ni los mayores del 50 nos aceptaron por no tragar con su socialdemocratismo o su comunismodemocráticodelaconciliación, ni los del 68, que en este país ni existió, pues vivíamos aún en la posguerra. Para la transición y la movida llegamos demasiado tarde. Nuestro discurso pasó del nihilismo (el asco y la rabia actual) a la investigación en nuestros orígenes buscando algo auténtico-raíz a la asirnos y sostenernos. Y ahora que vamos sacando algo en claro llega el pasado (el asco y la rabia ya superada) a sobreponerse de nuevo al futuro que viene.

Pues eso, a un paso por delante, ausente,… lo que por otro lado podría suponer una ventaja, pero no precisamente hoy en el que se valora la instantaneidad y a nadie le interesa demasiado quienes sean los que le precedieron.

Me temo mucho que ese asco y rabia sea un lujo de señoritos del primer mundo. Mientras aquí nos asqueamos los africanos trepan las rejas del paraíso del primer mundo. Aquí todo es simulacro (Baudrillard).

La literatura, así, siempre a un paso detrás de la realidad, excepto en algunos poetas videntes (de ahí la exigencia de Rimbaud).

No, no es ahora el momento del asco y de la rabia, ni siquiera de la línea crítica, resistencia y barricadas, es el momento del regreso progresivo (Salvador Pániker). Sí, Daniel Bellón se te escapa una. En el momento del decrecimiento esa es la lucha. Seguiremos siendo los ausentes.

 

 

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