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Quizá le interese saber quién es Arturo Alba-Uribe, autor del diario y protagonista de la novela Periferia y muerte: #periferiaomuerte

Escribo esta introducción para ofrecer al lector algunas pistas que le faciliten el entendimiento del diario de Arturo Alba-Uribe. Cierto es que, tal y como prescriben los cánones, todo texto debe ser narrativamente autosuficiente, pero en este caso, al tratarse de un escrito que oscila entre la confesión y la literatura y está, en mi opinión, manipulado intencionadamente, he considerado oportuno hacer estas aclaraciones previas.

Conocí a Arturo Alba-Uribe una noche en la que me encontraba tomando unas copas con unos amigos en un pub de Vallecas. Se aproximó al grupo, nos pidió una monedas, algunos se las dimos, entre ellos yo. Luego, se me acercó y empezó a contarme de manera muy atropellada la historia de su vida. Apenas abrí la boca, le escuchaba absorto. Su historia, pero, sobre todo él, me parecían fascinantes. Muchas de las cosas que dijo entonces no las entendí completamente hasta leer sus escritos.

Me estaba contando que no recordaba partes de su vida, y que por eso estaba escribiendo un diario, cuando cayó desplomado al suelo. Íbamos a llamar a urgencias cuando se levantó, sin decir nada se dio media vuelta y empezó a caminar con paso tambaleante y, sin embargo, decidido. Me acerqué a él por la espalda y le di una de mis tarjetas de educador.

Al día siguiente preguntó por mí en la sección de servicios sociales de la junta de distrito. Le hice la entrevista protocolaria. Más tarde, en la reunión de coordinación decidimos que fuera a un piso de acogida, si se confirmaba que no estaba consumiendo drogas. Para acceder a un piso de acogida era necesario esperar al menos un par de meses. Así que decidí hablar con un voluntario por si le parecía bien alojarlo en su casa hasta entonces. Vicente, que había colaborado otras veces con nosotros en casos parecidos, aceptó.

El 25 de mayo de 1993 encontré en mi buzón un sobre con escritos de Arturo. Era su diario. Arturo Alba Uribe fue detenido, una semana después, acusado de asesinato.

Estos textos se escribieron en unos años que marcaron el final de una época en España y son, por tanto, el principio de otra. Arturo Alba-Uribe comenzó su diario en 1992, año en que, vencidos irreversiblemente los anhelos y proyectos colectivos por la ley de los mercados (el arte es el mercado, proclamaron los de la Movida en los ochenta), los ciudadanos españoles más combativos sucumbieron definitivamente (el proceso había comenzado a finales de los 70) al individualismo hedonista y cayeron en la ilusión de resistencia identificada con la periferia, la marginalidad contra el mercantilismo, el consumismo y el nihilismo postmodernista. No pudiendo sentirse sino héroes, algunos de los antiguos militantes antifranquistas (a los que fue arrebatada incluso la memoria de su generoso sacrificio), acabada ya la aventura revolucionaria, se embarcaron en la pseudoaventura de la droga y de la mala vida para, al fin, en el límite de la vida y de la muerte, integrarse en el sistema contra el que habían combatido. Para sobrevivir, los que lo consiguieron, no tuvieron más remedio que adaptarse y convertir su derrota psicológica en resistencia o revulsivo privados para empezar una nueva vida.

Periferia o muerte relata desde el punto de vista de su protagonista esta derrota. Una manera extrema de vivirla, quizá, pero que arroja con su espontánea crudeza luz sobre aquellos oscuros años. Arturo dijo:

Somos la generación que vivió en propia carne el final de las utopías y eso deja una huella: somos reses marcadas a fuego por esa historia apenas contada. Luego, cada uno tiró hacia donde pudo y le dejaron, pero todos llevamos el signo del desencanto.

 

Aunque Arturo Alba-Uribe alude a su pasado biográfico, y a ciertos acontecimientos políticos y sociales, estos no son suficientes para enmarcar el contexto de su narración. El diario no es una autobiografía, sino crónica del presente inmediato, relato pormenorizado de las circunstancias vitales de un escritor, de su entorno de trabajo, de las peripecias y personajes que rodean el acto mismo de escribir, enunciados con humor, a veces; otras, con ternura y, otras tantas, con rabia. Incluyo, a continuación, un breve resumen de fechas y sucesos de la vida del protagonista, basándome en entrevistas personales y textos que aquí no publicamos, con la intención de situar al lector en el tiempo y espacio del autor.

Momenta vitae:

Nace en Granada, en 1954. Un año después su familia se traslada a Jaén.Arturo se refiere de pasada a esta época en el diario: la calle de mi primer amor.

En 1963 la familia se traslada a Madrid, barrio de Vallecas.

En 1969 escribe sus primeros poemas, compone sus primeras canciones.

En 1972 conoce a Juan de Loxa en la Librería Shakespeare and Company de París, en el homenaje de Poesía 70 a Rafael Alberti en su 70 cumpleaños.

En 1972 comienza a militar en un partido clandestino antifranquista. Participa activamente en movimientos culturales emergentes en los barrios periféricos de Madrid (Vallecas y Moratalaz), estos movimientos que estaban creando una cultura alternativa han sido poco estudiados aún por los historiadores. Dirige un grupo de teatro, publica fanzines, organiza recitales de poesía y música y actos culturales… Conoce a Eva, amor de juventud con quien mantendrá una «fugaz y extrema relación pornopoética que cambiará mi vida», dirá más tarde.

En 1975 muere el dictador, comienzo de la transición a la democracia. Arturo se encuentra haciendo la mili. La tropa es obligada a permanecer acuartelada, para vencer el aburrimiento escribe su primer libro de poemas: Paquito va a limpiar las sentinas del infierno.

En 1976 viaja a Granada y participa, invitado por Juan de Loxa, en un recital de Manifiesto Canción del Sur, conoce a Antonio Mata, a Carlos Cano y al resto de componente del movimiento que se disolverá unos días después.

En 1978 abandona el partido, poco antes de disolverse. Final de una época de lucha por la libertad. La Gran Decepción: desencanto. Regresa a Andalucía, donde vive durante un año. Primer contacto con el jachís y otras drogas psicoactivas (LSD, hongos, etc.). Frecuenta en las noches insomnes de Jaén al pintor y poeta Carmelo Palomino Kayser, conoce en Córdoba al poeta Fernando Merlo (quien morirá tres años después de una sobredosis de heroína) y en Granada brinda con los Manifiesto Canción del Sur por la libertad en las tristes amanecidas del Darro. Consumo esporádico de heroína.

Un año después regresa a Madrid. Comienza la destrucción del tejido social y de los proyectos colectivos. La cultura emergente de los barrios periféricos empieza a volverse invisible, invisibilizada por los medios de comunicación de masas, los partidos del consenso político, etc. Decide convertirse en escritor profesional. Frecuenta a Eduardo Haro Ibars y a Leopoldo María Panero.

1981, 23F, golpe de estado. Movida Madrileña. El arte es el mercado, etc. La cultura de la lucha antifranquista es invisibilizada definitivamente y con ella la generación que la creó.

En 1983 participa en el primer número de la revista La Luna de Madrid (altavoz oficial de La Movida). Noviembre: «Madrid 1984: ¿la posmodernidad?». Todavía seguimos haciéndonos esa pregunta aunque nadie sepa lo que significa.

1984, rompe con La Movida, deja de colaborar con La Luna de Madrid. Abandona las drogas. Se casa y tiene un hijo, trabaja de manera autónoma como corrector de textos para diversas editoriales y como articulista para diversas revistas culturales.

12 de marzo de 1986: referendum OTAN. Participa en la campaña por el NO: se queda sin trabajo. Ante la amenaza de Felipe Gonzalez de invisibilizar a los que proponían el no, triunfan los grandes medios de comunicación, porque aquel les prometió un canal de televisión. Artistas e intelectuales “de izquierdas” firman un manifiesto de apoyo a la OTAN apelando como siempre al miedo a la ultraderecha, al ejército y a todos los demás hombres del saco. Dos años después, Rafael Sánchez Ferlosio reconocía que “perdió el honor e hizo el imbécil para nada” (El País, 22-10-1988). «Para nada NO, esa cesión al chantaje y a las prebendas del poder determinó nuestro futuro ya que se grabó a fuego en la sociedad española y dio sus frutos de clientelismo y corrupción». Vive recitando poemas y cantando en las calles y en el metro. Vuelve a consumir drogas: «solo un homenaje, de vez en cuando, para no olvidar».

En 1988, se divorcia.

1989, caída del Muro de Berlín: 9/10 de noviembre. Inicia un viaje por el mundo, primero como redactor de artículos de viajes para una revista muy conocida, luego por cuenta propia, durante un año.

1991, regresa a Madrid… vagabundeo por las calles.

En 1992, lo menciona en su diario, vive con Eva (con quien había mantenido una relación en 1972) y Lilit, quienes le inician en el consumo habitual de heroína. Comienzo del fin del milagro económico español. Comienzo de la recesión económica de 1993. Firma del Tratado de Maastricht.

Crimen de Alcàsser: ocurrido la noche del 13 de noviembre de 1992. Nieves Herrero hace una entrevista a la familia de las asesinadas, comienzo del reality show y de la telebasura. «España de sí misma se extraña… o empieza a parecerse a lo que siempre quiso ser».

En la Navidad de 1992 se encuentra conmigo y comienza a vivir en casa de Vicente, lo cuenta en su diario.

De navidad de 1992 a carnaval de 1993 (9 al 28 de febrero ): escritura del diario. Escándalos de corrupción política, los crímenes de ETA y la «guerra sucia» de los comandos antiterroristas (GAL), más y más «basura, pura inmundicia y corrupción que comenzó a aflorar en aquellos años y a expandirse hasta asfixiar los sueños de los niños que aún quedaban».

Crisis económica de 1993: «Jueves negro»: 13 de mayo.

25 de mayo de 1993: recibo el diario.

Cuarta legislatura de Felipe González: elecciones celebradas el 6 de junio de 1993.

Luis de Fimia, Madrid, 1994

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Periferia o muerte

Prólogo de la novela Periferia o muerte de Luis Lucena Canales (próxima publicación)

Periferia o muerte narra la etapa final del viaje al infierno de un exmilitante antifranquista, extoxicómano, expoeta adicto a la ficción al que conocí personalmente cuando trabajaba como educador de calle para el Ayuntamiento de Madrid en la década de los 90.

Transcribo tal y como llegaron a mí su diario y sus cartas, si bien, en el intento de hacer inteligible su historia, me he visto obligado a hacer algunos añadidos y correcciones. También he cambiado los nombres de los personajes para que nadie pueda reconocerse ni reconocer a otros.

Tanto el diario como las cartas me fueron cedidas por Luis de Fimia, el educador que se encargó de su rehabilitación, lamentablemente fallecido en 1994. Mi compañero intentó publicar el diario de Arturo de Alba-Uribe en 1993, pero no encontró editorial. Unos días antes de morir, me confió el original, la introducción y el epílogo titulado Últimas cartas desde la cárcel, que había escrito para la ocasión.

He guardado en un cajón los escritos que Luis de Fimia me entregó, por el escaso interés que observaba en la sociedad española sobre los trágicos efectos que tuvo en algunos luchadores antifranquistas la llamada transición política a la democracia. Al observar que este interés había cambiado en los últimos años, en 2012 intenté encontrar editor, al no conseguirlo me decidí a autopublicarla en versión digital, con una licencia libre. Esta que ofrezco ahora es la versión final, corregida y aumentada con algunos textos que en aquella no incluí.

El diario que aquí se publica no es una crónica de aquellos años, sino relato íntimo, desde la periferia, de uno de sus protagonistas, que podría afirmar con su compañero de generación Xaime Noguerol:

infinitamente extranjeros
irrevocablemente inadaptados
se perdieron por los anillos brumosos de sus mentes
mi generación tiene calcinados los ojos de tanto gemir
le empujaron una alambrada por los párpados
y alguien introdujo horizontes postizos
mi generación anda dando bandazos

dando bandazos
con los ojos de no entender
y Bob Dylan tiene un erizo en la garganta

(Xaime Noguerol. Irrevocablemente inadaptados: crónica de una generación crucificada. Cinta de Moebius. Madrid. 1978.)

Mas, dejemos que sea su propio protagonista quien nos presente su historia:

‹‹No podría decirse que un viaje al submundo de la mala vida sea precisamente agradable. No pidáis pues que su descripción lo sea. Determinados individuos somos propensos a caminar por el filo del abismo. O, si lo prefieren ustedes, nos gusta traspasar el umbral que para otros es tan solo un juego literario (qué pasaría si) y vivir a muerte los ejercicios de estilo de los profesionales (atreverse a decir lo que no se debe, lo que no se siente) y a vivir lo que se piensa y a violar la cuarta pared, los tabúes que marcan lo que está mal y está bien (tanto en lo moral como en lo técnico), a considerar todo parecido con la realidad como mera conveniencia (¿imago mundi deformada en los espejos del Callejón del Gato?) y dejarse llevar al otro lado… o sea, ficcionar arrasándonos la piel con las esquinas y reconstruir la Torre de Babel en contra de ismos, santones y academias a partir de lo que hay, aunque sea, como en las calles de mi barrio, basura, pura y dura inmundicia y corrupción como la que comenzó a expandirse por nuestra sociedad precisamente en aquellos años en que escribí este diario. ‹‹Quizá, en esta línea de errores sobre errores se descubra algo nuevo… ‹‹…y haya paz, que este libro no pretende ofender a nadie. Acepto las héticas condiciones éticas convencionales, las condiciones de uso y abuso, aunque sea legales, al fin y al cabo, escribo según las normas establecidas››.

Luis Lucena Canales Madrid, diciembre de 2017