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Reflexiones al hilo de los usos ideológicos y el efecto de universalidad en las redes sociales

Artículo publicado en Paralelo36, de Francisco Garrido Peña

REFLEXIONES:

Facebook, las redes sociales, la web 2.0 no son medios de comunicación (como se indica), sino que son espacios dentro de un ciberespacio o espacio virtual, que como todo espacio puede ser ordenado de muchas maneras, pero al que no se le puede negar ser más participativo que muchos otros (virtuales o no). Cuando entramos en un espacio ordenado por otros (todos menos nuestra casa o nuestro discurso dimanante de nuestra particular concepción del mundo), como por ejemplo, un bar, una tienda, un aula de la universidad, un teatro… no tenemos más remedio que aceptar (o no aceptar, pero al menos admitir) como está estructurado. Facebook y la web participativa podría estar estructurada de otra manera, pero es innegable que nadie nos impide crear otros espacios dentro de este espacio común, nadie puede negar que se admite un alto grado de participación en él, nadie puede negar que frente a los medios unidireccionales de información/deformación de masas es un medio donde puede darse una cultura participativa.

Llevo mucho tiempo queriendo hacérselo ver a ciertas ONGs ancladas en formas del pasado (correo electrónico, web estática no participativa, campañas de activismo dirigido y de captación) y sólo obtengo evasivas que me hacen sospechar que la cultura participativa no interesa demasiado a los acostumbrados a una participación dirigida y basada en rangos de poder establecidos, del tipo “yo sé y tú me sigues, yo vanguardia de las masas, yo maestro, tú aprendiz”. Esta dinámica se ha roto con la Red participativa, aunque les pese a los líderes de las viejas organizaciones e instituciones.

Si alguien piensa que la Red es la Realidad es su problema, no el problema de la Red. Si alguien no hace crítica reflexiva en la Red será porque ni la hace en su vida cotidiana, ni en su trabajo, ni en su casa. Si alguien no organiza sus enlaces y contactos de manera que tenga una visión global o utiliza las redes para propagar bulos (de forma similar al boca a boca o radio macuto) es su problema. No son problemas de la Red. En la Red puede hacerse y se hace crítica reflexiva, como se hacen negocios, se imparten enseñanzas y se vende sexo. Como en la calle, como en la vida. La Red es lo que somos y si algo hay que cambiar son las conexiones de nuestras redes neuronales.

Yo no veo ilusión de universalidad en la Red, sino fragmentación, ecos de ecos, reflejos de reflejos ad infinitum, pero eso es lo que somos. No creo que aquí el capitalismo (cognitivo o no) tenga algo que ver. Todo sistema ideológico utilizará siempre los medios a su alcance para su mantenimiento y propagación, pero de lo que aquí se trata es de que las redes sociales, Internet, etc.  no son, estructuralmente ni en sí mismos, medios capitalistas. Su utilización ideológica se lleva a cabo tanto por unos como por sus contrarios (véase más arriba ejemplo de las ONGs) y su fragmentación es reflejo de la sociedad y no al contrario. La usurpación del excedente de poder generado por el pueblo no es exclusivo de los capitalistas.

La fragmentación o ruptura de la unicidad del ego (y por consiguiente de la sociedad creada por ese ego) que se produce en la Ilustración y la modernidad es causa (o efecto o ambas a la vez) del abandono de los antiguos relatos de poder de las religiones institucionalizadas y da lugar al laicismo. Luego se vio que el laicismo también producía relatos de poder sólo que en lugar del Dios único crea un universo de espejos rotos que reflejan dioses y héroes minúsculos y un tanto ridículos comparados con los dioses y héroes antiguos.

A mi modo de ver, la nueva unidad implica un religamiento al margen de todas las instituciones (ya sea religiosas o psicológicas, culturales o cognitivas: también la ciencia tiene su dogma y hay mucho fanático del conocimiento científico) y para eso se necesitan nuevos espacios participativos.

Los ciberespacios están ahí y no son sino reflejo de nuestra estructura mental, cognitiva. De acuerdo que no son los espacios que precisa el ser humano unificado, completo, pero al menos (y esto es nuevo en la historia humana) permiten una acción sobre sí mismos. Cualquiera (sin estatus ni privilegios sociales) puede crear una red participativa en Internet, cosa que no se puede hacer, hoy por hoy, en la Universidad, por ejemplo.

Todas esas prácticas que denuncia el autor del artículo ya existían antes de que existiera Internet. La Red es un simple espejo de nuestra realidad, no ha creado nada nuevo, sino que se ha creado a sí misma como nuevo espacio para que, como todo espacio, sirva de receptáculo a lo que somos. No hay espacio neutral, sabemos, y todo espacio es manipulable. La cuestión es que, por ciertas circunstancias que están en la base de la creación de Internet, hoy por hoy es un espacio de libertad. Quizá de ahí su éxito.

En este espacio podemos hacer lo que queramos, podemos cambiarlo o no participar en él, podemos utilizarlo para vender nuestros productos o a nosotros mismos, para luchar por una causa, para divertirnos, para perder el tiempo… pero esto no es malo ni bueno en sí mismo. Lo perverso del ciberespacio es su aislamiento de la vida real, o cotidiana, su ensimismamiento. Sin embargo, en la medida en que sus herramientas sepan utilizarse como instrumentos de acción-organización-reflexión (como ya están haciendo algunos movimientos culturales, pedagógicos, políticos y sociales) son, potencialmente, un arma cargada de futuro.

Luis Lucena Canales, Granada, 2012

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Teoría y práctica de la ciberanimación sociocultural

Cuando el investigador social no tiene ninguna práctica de animación, suele proponer alternativas de acción poco viables. La práctica es una fuente imprescindible de conocimientos para la acción y para hacer estudios útiles de cara a realizar una acción transformadora. Este es un aspecto al que a menudo algunos investigadores no le prestan suficiente atención.

Ezequiel Ander-Egg -Perfil del animador sociocultural

Gran parte del cuerpo teórico de la Animación SocioCultural (ASC) ha sido elaborado por personas que poco o nada tienen que ver con la práctica de la ASC, aunque consideren que la ASC son fundamentalmente prácticas, herramientas, técnicas. El objetivo estratégico de la ASC es la participación (tal y como afirma Ezequiel Ander-Egg) y la participación es una práctica que no puede ser teorizada al margen de sus protagonistas que no son, precisamente, los teóricos de la ASC.

En el momento actual puede decirse que la ASC ha pasado de ser un agente de dinamización social en la calle, y demás espacios donde la gente vive, a una profesión que se realiza en despachos, instituciones educativas y culturales… Lo cual es un contrasentido, ya que institución/burocratización es precisamente lo opuesto a dinamización/animación. La burocratización/institucionalización de la animación (de anima, en latín: vida), que es dymanis (en griego: actividad, fuerza, energía), la ha llevado a su agonía, muerte y momificación en forma de definiciones, clasificaciones, perfiles al margen de la práctica en másteres, cursos, diplomaturas, libros, redes de autoridades, consejos científicos y demás.

Igual puede pasar con la ciberanimación: es por ello muy importante la comunicación e interrelación de todos los que en la actualidad realizan labores de ciberanimación, aunque no las llamen así. Todo aquel que (de manera profesional o no, de manera consciente o intuitiva) modera o dinamiza un foro o una comunidad virtual o un grupo en una red social, todo aquel que administra una web dinámica o un blog, todo aquel que anima una actividad grupal con herramientas TICs y muchas otras que se realizan en el ciberespacio “para promover el protagonismo de la gente”… está haciendo ciberanimación o ciberdinamización sociocultural.

La ASC no es necesariamente una profesión, aunque con esta afirmación no pretendemos negar la necesidad de formación de personal capacitado para la realización de las actividades y disciplinas que competen a la acción cultural. Como reconocen algunos autores siempre ha existido, y existe en la actualidad, una animación o dinamizacion sociocultural no profesionalizada, espontánea o difusa, que no se confunde necesariamente con la militancia.

La ASC es una tecnología de intervención, pero la ASC es también cultura, por tanto participa de sus características, y como dice Ezequiel Ander-Egg: “Ya no se trata de aumentar el número de personas que van al teatro o a los museos, o de producir tales o cuales bienes culturales o artísticos por parte de una élite cultural, sino de crear las condiciones para que la gente disponga de medios para poder desarrollar su propia cultura de acuerdo a sus necesidades y preocupaciones.

La ciudad virtual animared.org y el blog ciberanimadores son espacios para potenciar las energías latentes de la ASC espontánea, difusa o no profesional, que se encuentran, de manera virtual aunque en relación con la vida cotidiana, actualmente en la Red; y pretenden ser instrumentos para intercambiar experiencias y conocimientos, metodologías, herramientas y técnicas que permitan ir creando el conocimiento colectivo sobre esta actividad y  fundamenten, por la implicación participativa de los propios protagonistas, el perfil profesional de los ciberanimadores.

Creemos que es la única manera de mantener viva la ASC y su aplicación al ciberespacio (la ciberanimación o ciberdinamización sociocultural) lejos de teorizaciones sin contacto con la praxis real, en la línea metodológica que propone la IAP: investigación-acción participativa.

Creemos, además, que así ayudamos, además, a mantener viva la ASC en su conjunto.

Luis Lucena Canales

Peligros, Granada, a 28 de Mayo de 2012

 Publicado en http://animared.org/ciudadvirtual

Qué aporta el Movimiento del 15 de Mayo a la ciberanimación sociocultural

Desde distintos ámbitos, tal y como señalábamos en nuestra ponencia en el I Encuentro sobre ecología, espiritualidades y éticas, se ha venido señalando la importancia que están adquiriendo las redes sociales y demás herramientas de la web 2.0, no sólo en la movilización (lo que se conoce como ciberactivismo) sino en el debate político-social a través de la Red, en el llamado ciberespacio.

Decíamos allí:
“Mientras que las empresas han tomado Internet y hablan de un nueva forma de hacer negocio, los colectivos sociales (ONGs, asociaciones, comunidades intencionales, etc.) siguen en la web antigua, la web unidireccional, estática, la web de las proclamas y la propaganda, sin utilizar las posibilidades que ofrecen las nuevas herramientas para el diálogo, la creatividad y el pensamiento colectivo, el compartir recursos, el trabajo cooperativo, el intercambio, la solidaridad y el apoyo mutuo.”
Aclarábamos que
“el ciberespacio, llamado por algunos un no lugar, es realmente un espacio por sus características, por las actividades que se ejercen no sólo a través de él, sino en él.”
Y abogábamos por un cambio de paradigma en los siguientes términos:
“La asunción de la web dinámica por los colectivos sociales sólo es posible mediante un cambio de paradigma por parte de estos mismos. Este cambio de paradigma implica un cambio de percepción de su rol como generadores de mensajes y propuestas sociales; una relación distinta con sus bases y con los destinatarios de sus propuestas; una asunción del nuevo lugar llamado ciberespacio y de su carácter universal, lo que lleva a una nueva relación entre lo local y lo global, un nuevo sentido de la participación, del diálogo, de la creatividad y del pensamiento colectivos, de la noción de intercambio, apoyo mutuo o solidaridad, del trabajo cooperativo y del hecho de compartir recursos en red.”
Los recientes acontecimientos del 15 de Mayo en nuestro país, como de los países árabes, vienen a corroborar nuestras apreciaciones ya que redes sociales y blogs han sido decisivos en el éxito de las convocatorias (que se gestaron y extendieron a través de Internet) y en su posterior mantenimiento, usándose como herramientas de cambio de ideas, organización y debate.
Cuando el movimiento surgido a partir del 15 de Mayo declara que es un movimiento asambleario añade la importancia que tiene la Red como medio de organización, comunicación y debate, para desarrollar la democracia directa y participativa que propugna.
Internet no es sólo un instrumento por el cual se hace posible el movimiento sino que, también, es un medio en el cual se produce el movimiento. Un espacio real en el que compartir.
El movimiento del 15 M ha superado a las organizaciones sociales tradicionales tanto en movilización como organizativamente. El pueblo ha demostrado ser más creativo que sus supuestos dirigentes. Aunque esto es una constante en los movimientos sociales.
Creemos que incorporar estos planteamientos es tarea de toda organización social si no quiere quedarse al margen. La presencia de cualquier asociación, grupo u organización social en Internet es imprescindible no sólo para difundir sus mensajes y propuestas sino también, y sobre todo, para el intercambio de ideas, recursos, conocimientos, para aprender a través del diálogo, el pensamiento colectivo, para compartir la creatividad y ejercer el trabajo cooperativo, la solidaridad y el apoyo mutuo. No se trata de estar en la Red para proclamar lo que creemos y por lo que luchamos sino para intercambiarlo con otros.
El viejo paradigma de las organizaciones “vanguardia de las masas” ha muerto con los movimientos árabes y la spanish revolution, el movimiento del 15 de Mayo.
Las redes sociales se han convertido, en contra de las opiniones de algunos (ciberpunk histórico y reciclados) en un instrumento para la organización, el aprendizaje, el diálogo, el debate.
Esta línea es la que proponen, en su práctica sociocultural, desde su inicio, y en la que trabajan los ciberanimadores. En esto hay coincidencia metodológica con los movimientos sociopolíticos actuales, si bien dejando claro que el trabajo de los ciberanimadores no es directamente político, somos simples “profesionales” (no necesariamente intitucionalizados) de la animación.

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Del blog de Agustín Fernández Mallo: Juan Villoro: el fin de una utopía: el tiempo topológico nos lleva, en un movimiento retroprogresivo (Salvador Pániker), a algo mucho más antiguo…

Interesante reflexión: el tiempo topológico nos lleva, en un movimiento retroprogresivo (Salvador Pániker), a algo mucho más antiguo: los diagramas de conocimiento o mandalas, al teatro de la memoria, en fin, que en definitiva son las topologías de la red.

Del: blog de Agustín Fernández Mallo -El hombre que salió de la tarta

El Jueves 7, Juan Villoro publicó en El Periódico, este interesante texto, acerca de los modelos de comunicación. En él cita unas ideas contenidas en una conferencia, Tiempo Topológico, que di en Mexico hace un año, y que después, ampliada, di en las Universidades de Brown y de Cornell (la conferencia será publicada ahora por esta última Universidad).

Copio y pego el artículo (la ilustración no es del original):

El fin de una utopía

Juan Villoro

Jueves, 7 de abril del 2011

Pertenecemos a la primera generación que vio desaparecer las cartas. Aunque aún es posible escribirlas, se trata de un modo arcaico. John Berger encontró en su novela De A para Y una razón contemporánea para establecer una relación epistolar: su protagonista está preso y solo así puede comunicarse con su pareja; alguien cautivo en el espacio acude a un género que depende del tiempo.

De acuerdo con Paul Virilio, la modernidad se obsesionó por controlar el espacio en la misma medida en que la posmodernidad se obsesiona por controlar el tiempo. Goethe anticipó este desarrollo al describir a la naciente sociedad burguesa como un compendio de «abundancia y velocidad».

La flecha del tiempo se ha acelerado. La paradoja de tanta prisa es que la comunicación contemporánea no es un relato que se escriba en un decurso temporal: internet representa, ante todo, un lugar. Lo que ahí se encuentra procede de diversas temporalidades.

Al ser instantáneo, el correo electrónico se sitúa en un presente eterno. Más allá de las fallas de los servidores o los azarosos filtros del spam, la comunicación digital no admite pausas ni depende de las posposiciones; no busca establecer un ritmo con un antes y un después. Todo lo que ahí se encuentra es instantáneo, aunque se trate de citas clásicas.

El escritor Agustín Fernández Mallo ha observado que fuera de la red, contamos una historia; dentro de ella, la construimos. A diferencia de los diarios y las correspondencias, los blogs y el correo electrónico no son discursos cronológicos, sino acumulaciones en el espacio. Obviamente, no hay relato sin tiempo; en consecuencia, Agustín Fernández Mallo propone la categoría de «tiempo topológico» para referirse a un transcurrir sobredeterminado por el espacio.

En el año 1924, en su comedia Easy virtue, el dramaturgo Noel Coward distingue un matrimonio por conveniencia de una relación con «amor y cartas». Una pasión sin correo, es decir, sin pausas, esperanzas y zozobras, carecía totalmente de interés.

Escribir cartas es un ejercicio de sustitución: dos personas se encuentran en el papel. Solo la separación radical de los corresponsales permite que una carta sea una restitución del ausente. Perdida esa utopía, nos asomamos a la pantalla en busca de la ilusión que vendrá.

Ese no lugar llamado ciberespacio o la web es más que un tablón de anuncios

La web no es un tablón de anuncios, ni un almacén de datos, sino un lugar de interacción y diálogo. Para las empresas es un lugar para hacer negocio, un mercado. Para los colectivos sociales o empresas con proyección social y educativa debe ser mucho más: un lugar para intercambiar, compartir, un lugar para trabajar cooperativamente y para la ayuda mutua.

Qué entendemos por animación sociocultural

“Animar es siempre da el alma y la vida a un grupo humano, a un conjunto de personas entre las cuales las relaciones no se producen espontáneamente, o son impedidas y bloqueadas a consecuencia de la coacción de las estructuras sociales o de las condiciones de vida. De la idea simple de “dar una impulsión” se pasa poco a poco a la de una acción ejercida sobre los otros sin ningún tipo de coacción: suscitar y orientar las iniciativas, aumentar su participación en la vida del grupo, organizar la vida de este grupo, provocar la reflexión.” (Touraille, R. L’animation pédagogique. ESF. París, 1973).
Hay dos tipos de definiciones de la animación (Moulinier, P. Les animateurs culturels:  fonctions et formations, Consejo de Europa, Estrasburgo, 1974):
1. Se entiende que animar es “dar vida”, “dar ímpetu, dar un alma a lo que no la tiene o a lo que la tenía y la ha perdido”
2. Puesta en relación, mediación, pone el acento no en “actuar sobre“, sino en “actuar en“.
(Monera Olmos, M.L. La animación sociocultural como un nuevo tipo de educación, en Fundamentos de Animación Sociocultural, Quintana, J.M. (coordinador), Narcea, Madrid, 1986).
Como dice la autora anteriormente citada “La animación ha existido siempre de forma difusa”. Ha existido y existe. Por lo que creemos que hay muchos animadores y ciberanimadores socioculturales que no tienen conciencia de serlo. Pretendemos con este blog hacer conscientes de sus funciones, perfil y prácticas, a los animadores socioculturales y enseñar herramientas a los que trabajan o pretender trabajar en el ciberespacio.

De la animación sociocultural difusa se pasa a la institucionalización actual. Nuestro propósito en este blog es precisamente desinstitucionalizar la animación sociocultural. Creemos que no es necesario ningún título para ejercer de animador sociocultural. De hecho es así como sucede. Lo cual no significa que no sea necesaria una preparación para ejercer la actividad adecuadamente. Pretendemos con este blog poner nuestro granito de arena en esa necesaria preparación.

“Animamos” a los animadores socioculturales, ya sean titulados o no, a formar una red de intercambio, ayuda mutua y trabajo cooperativo, compartiendo experiencias, conocimientos y recursos.

Fuente:  http://ciberanimadores.blogspot.com/2011/02/que-entendemos-por-animacion.html