Quizá le interese saber quién es Arturo Alba-Uribe, autor del diario y protagonista de la novela Periferia y muerte: #periferiaomuerte

Escribo esta introducción para ofrecer al lector algunas pistas que le faciliten el entendimiento del diario de Arturo Alba-Uribe. Cierto es que, tal y como prescriben los cánones, todo texto debe ser narrativamente autosuficiente, pero en este caso, al tratarse de un escrito que oscila entre la confesión y la literatura y está, en mi opinión, manipulado intencionadamente, he considerado oportuno hacer estas aclaraciones previas.

Conocí a Arturo Alba-Uribe una noche en la que me encontraba tomando unas copas con unos amigos en un pub de Vallecas. Se aproximó al grupo, nos pidió una monedas, algunos se las dimos, entre ellos yo. Luego, se me acercó y empezó a contarme de manera muy atropellada la historia de su vida. Apenas abrí la boca, le escuchaba absorto. Su historia, pero, sobre todo él, me parecían fascinantes. Muchas de las cosas que dijo entonces no las entendí completamente hasta leer sus escritos.

Me estaba contando que no recordaba partes de su vida, y que por eso estaba escribiendo un diario, cuando cayó desplomado al suelo. Íbamos a llamar a urgencias cuando se levantó, sin decir nada se dio media vuelta y empezó a caminar con paso tambaleante y, sin embargo, decidido. Me acerqué a él por la espalda y le di una de mis tarjetas de educador.

Al día siguiente preguntó por mí en la sección de servicios sociales de la junta de distrito. Le hice la entrevista protocolaria. Más tarde, en la reunión de coordinación decidimos que fuera a un piso de acogida, si se confirmaba que no estaba consumiendo drogas. Para acceder a un piso de acogida era necesario esperar al menos un par de meses. Así que decidí hablar con un voluntario por si le parecía bien alojarlo en su casa hasta entonces. Vicente, que había colaborado otras veces con nosotros en casos parecidos, aceptó.

El 25 de mayo de 1993 encontré en mi buzón un sobre con escritos de Arturo. Era su diario. Arturo Alba Uribe fue detenido, una semana después, acusado de asesinato.

Estos textos se escribieron en unos años que marcaron el final de una época en España y son, por tanto, el principio de otra. Arturo Alba-Uribe comenzó su diario en 1992, año en que, vencidos irreversiblemente los anhelos y proyectos colectivos por la ley de los mercados (el arte es el mercado, proclamaron los de la Movida en los ochenta), los ciudadanos españoles más combativos sucumbieron definitivamente (el proceso había comenzado a finales de los 70) al individualismo hedonista y cayeron en la ilusión de resistencia identificada con la periferia, la marginalidad contra el mercantilismo, el consumismo y el nihilismo postmodernista. No pudiendo sentirse sino héroes, algunos de los antiguos militantes antifranquistas (a los que fue arrebatada incluso la memoria de su generoso sacrificio), acabada ya la aventura revolucionaria, se embarcaron en la pseudoaventura de la droga y de la mala vida para, al fin, en el límite de la vida y de la muerte, integrarse en el sistema contra el que habían combatido. Para sobrevivir, los que lo consiguieron, no tuvieron más remedio que adaptarse y convertir su derrota psicológica en resistencia o revulsivo privados para empezar una nueva vida.

Periferia o muerte relata desde el punto de vista de su protagonista esta derrota. Una manera extrema de vivirla, quizá, pero que arroja con su espontánea crudeza luz sobre aquellos oscuros años. Arturo dijo:

Somos la generación que vivió en propia carne el final de las utopías y eso deja una huella: somos reses marcadas a fuego por esa historia apenas contada. Luego, cada uno tiró hacia donde pudo y le dejaron, pero todos llevamos el signo del desencanto.

 

Aunque Arturo Alba-Uribe alude a su pasado biográfico, y a ciertos acontecimientos políticos y sociales, estos no son suficientes para enmarcar el contexto de su narración. El diario no es una autobiografía, sino crónica del presente inmediato, relato pormenorizado de las circunstancias vitales de un escritor, de su entorno de trabajo, de las peripecias y personajes que rodean el acto mismo de escribir, enunciados con humor, a veces; otras, con ternura y, otras tantas, con rabia. Incluyo, a continuación, un breve resumen de fechas y sucesos de la vida del protagonista, basándome en entrevistas personales y textos que aquí no publicamos, con la intención de situar al lector en el tiempo y espacio del autor.

Momenta vitae:

Nace en Granada, en 1954. Un año después su familia se traslada a Jaén.Arturo se refiere de pasada a esta época en el diario: la calle de mi primer amor.

En 1963 la familia se traslada a Madrid, barrio de Vallecas.

En 1969 escribe sus primeros poemas, compone sus primeras canciones.

En 1972 conoce a Juan de Loxa en la Librería Shakespeare and Company de París, en el homenaje de Poesía 70 a Rafael Alberti en su 70 cumpleaños.

En 1972 comienza a militar en un partido clandestino antifranquista. Participa activamente en movimientos culturales emergentes en los barrios periféricos de Madrid (Vallecas y Moratalaz), estos movimientos que estaban creando una cultura alternativa han sido poco estudiados aún por los historiadores. Dirige un grupo de teatro, publica fanzines, organiza recitales de poesía y música y actos culturales… Conoce a Eva, amor de juventud con quien mantendrá una «fugaz y extrema relación pornopoética que cambiará mi vida», dirá más tarde.

En 1975 muere el dictador, comienzo de la transición a la democracia. Arturo se encuentra haciendo la mili. La tropa es obligada a permanecer acuartelada, para vencer el aburrimiento escribe su primer libro de poemas: Paquito va a limpiar las sentinas del infierno.

En 1976 viaja a Granada y participa, invitado por Juan de Loxa, en un recital de Manifiesto Canción del Sur, conoce a Antonio Mata, a Carlos Cano y al resto de componente del movimiento que se disolverá unos días después.

En 1978 abandona el partido, poco antes de disolverse. Final de una época de lucha por la libertad. La Gran Decepción: desencanto. Regresa a Andalucía, donde vive durante un año. Primer contacto con el jachís y otras drogas psicoactivas (LSD, hongos, etc.). Frecuenta en las noches insomnes de Jaén al pintor y poeta Carmelo Palomino Kayser, conoce en Córdoba al poeta Fernando Merlo (quien morirá tres años después de una sobredosis de heroína) y en Granada brinda con los Manifiesto Canción del Sur por la libertad en las tristes amanecidas del Darro. Consumo esporádico de heroína.

Un año después regresa a Madrid. Comienza la destrucción del tejido social y de los proyectos colectivos. La cultura emergente de los barrios periféricos empieza a volverse invisible, invisibilizada por los medios de comunicación de masas, los partidos del consenso político, etc. Decide convertirse en escritor profesional. Frecuenta a Eduardo Haro Ibars y a Leopoldo María Panero.

1981, 23F, golpe de estado. Movida Madrileña. El arte es el mercado, etc. La cultura de la lucha antifranquista es invisibilizada definitivamente y con ella la generación que la creó.

En 1983 participa en el primer número de la revista La Luna de Madrid (altavoz oficial de La Movida). Noviembre: «Madrid 1984: ¿la posmodernidad?». Todavía seguimos haciéndonos esa pregunta aunque nadie sepa lo que significa.

1984, rompe con La Movida, deja de colaborar con La Luna de Madrid. Abandona las drogas. Se casa y tiene un hijo, trabaja de manera autónoma como corrector de textos para diversas editoriales y como articulista para diversas revistas culturales.

12 de marzo de 1986: referendum OTAN. Participa en la campaña por el NO: se queda sin trabajo. Ante la amenaza de Felipe Gonzalez de invisibilizar a los que proponían el no, triunfan los grandes medios de comunicación, porque aquel les prometió un canal de televisión. Artistas e intelectuales “de izquierdas” firman un manifiesto de apoyo a la OTAN apelando como siempre al miedo a la ultraderecha, al ejército y a todos los demás hombres del saco. Dos años después, Rafael Sánchez Ferlosio reconocía que “perdió el honor e hizo el imbécil para nada” (El País, 22-10-1988). «Para nada NO, esa cesión al chantaje y a las prebendas del poder determinó nuestro futuro ya que se grabó a fuego en la sociedad española y dio sus frutos de clientelismo y corrupción». Vive recitando poemas y cantando en las calles y en el metro. Vuelve a consumir drogas: «solo un homenaje, de vez en cuando, para no olvidar».

En 1988, se divorcia.

1989, caída del Muro de Berlín: 9/10 de noviembre. Inicia un viaje por el mundo, primero como redactor de artículos de viajes para una revista muy conocida, luego por cuenta propia, durante un año.

1991, regresa a Madrid… vagabundeo por las calles.

En 1992, lo menciona en su diario, vive con Eva (con quien había mantenido una relación en 1972) y Lilit, quienes le inician en el consumo habitual de heroína. Comienzo del fin del milagro económico español. Comienzo de la recesión económica de 1993. Firma del Tratado de Maastricht.

Crimen de Alcàsser: ocurrido la noche del 13 de noviembre de 1992. Nieves Herrero hace una entrevista a la familia de las asesinadas, comienzo del reality show y de la telebasura. «España de sí misma se extraña… o empieza a parecerse a lo que siempre quiso ser».

En la Navidad de 1992 se encuentra conmigo y comienza a vivir en casa de Vicente, lo cuenta en su diario.

De navidad de 1992 a carnaval de 1993 (9 al 28 de febrero ): escritura del diario. Escándalos de corrupción política, los crímenes de ETA y la «guerra sucia» de los comandos antiterroristas (GAL), más y más «basura, pura inmundicia y corrupción que comenzó a aflorar en aquellos años y a expandirse hasta asfixiar los sueños de los niños que aún quedaban».

Crisis económica de 1993: «Jueves negro»: 13 de mayo.

25 de mayo de 1993: recibo el diario.

Cuarta legislatura de Felipe González: elecciones celebradas el 6 de junio de 1993.

Luis de Fimia, Madrid, 1994

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Periferia o muerte

Prólogo de la novela Periferia o muerte de Luis Lucena Canales (próxima publicación)

Periferia o muerte narra la etapa final del viaje al infierno de un exmilitante antifranquista, extoxicómano, expoeta adicto a la ficción al que conocí personalmente cuando trabajaba como educador de calle para el Ayuntamiento de Madrid en la década de los 90.

Transcribo tal y como llegaron a mí su diario y sus cartas, si bien, en el intento de hacer inteligible su historia, me he visto obligado a hacer algunos añadidos y correcciones. También he cambiado los nombres de los personajes para que nadie pueda reconocerse ni reconocer a otros.

Tanto el diario como las cartas me fueron cedidas por Luis de Fimia, el educador que se encargó de su rehabilitación, lamentablemente fallecido en 1994. Mi compañero intentó publicar el diario de Arturo de Alba-Uribe en 1993, pero no encontró editorial. Unos días antes de morir, me confió el original, la introducción y el epílogo titulado Últimas cartas desde la cárcel, que había escrito para la ocasión.

He guardado en un cajón los escritos que Luis de Fimia me entregó, por el escaso interés que observaba en la sociedad española sobre los trágicos efectos que tuvo en algunos luchadores antifranquistas la llamada transición política a la democracia. Al observar que este interés había cambiado en los últimos años, en 2012 intenté encontrar editor, al no conseguirlo me decidí a autopublicarla en versión digital, con una licencia libre. Esta que ofrezco ahora es la versión final, corregida y aumentada con algunos textos que en aquella no incluí.

El diario que aquí se publica no es una crónica de aquellos años, sino relato íntimo, desde la periferia, de uno de sus protagonistas, que podría afirmar con su compañero de generación Xaime Noguerol:

infinitamente extranjeros
irrevocablemente inadaptados
se perdieron por los anillos brumosos de sus mentes
mi generación tiene calcinados los ojos de tanto gemir
le empujaron una alambrada por los párpados
y alguien introdujo horizontes postizos
mi generación anda dando bandazos

dando bandazos
con los ojos de no entender
y Bob Dylan tiene un erizo en la garganta

(Xaime Noguerol. Irrevocablemente inadaptados: crónica de una generación crucificada. Cinta de Moebius. Madrid. 1978.)

Mas, dejemos que sea su propio protagonista quien nos presente su historia:

‹‹No podría decirse que un viaje al submundo de la mala vida sea precisamente agradable. No pidáis pues que su descripción lo sea. Determinados individuos somos propensos a caminar por el filo del abismo. O, si lo prefieren ustedes, nos gusta traspasar el umbral que para otros es tan solo un juego literario (qué pasaría si) y vivir a muerte los ejercicios de estilo de los profesionales (atreverse a decir lo que no se debe, lo que no se siente) y a vivir lo que se piensa y a violar la cuarta pared, los tabúes que marcan lo que está mal y está bien (tanto en lo moral como en lo técnico), a considerar todo parecido con la realidad como mera conveniencia (¿imago mundi deformada en los espejos del Callejón del Gato?) y dejarse llevar al otro lado… o sea, ficcionar arrasándonos la piel con las esquinas y reconstruir la Torre de Babel en contra de ismos, santones y academias a partir de lo que hay, aunque sea, como en las calles de mi barrio, basura, pura y dura inmundicia y corrupción como la que comenzó a expandirse por nuestra sociedad precisamente en aquellos años en que escribí este diario. ‹‹Quizá, en esta línea de errores sobre errores se descubra algo nuevo… ‹‹…y haya paz, que este libro no pretende ofender a nadie. Acepto las héticas condiciones éticas convencionales, las condiciones de uso y abuso, aunque sea legales, al fin y al cabo, escribo según las normas establecidas››.

Luis Lucena Canales Madrid, diciembre de 2017

El libro inacabable ( presentación 1)

Este es el libro, si se trata realmente de un libro, que llevo toda mi vida queriendo escribir: un mapa de todos los demás libros que, si el supremo autor me lo permite, un día publicaré. Un libro inacabable que se funde con mi vida como el mapa con escala “una milla por milla” del que habla Lewis Carroll en Silvia y Bruno. Esta idea, que utilizó Borges en Del rigor en la ciencia, expresa mi intención: elaborar un libro mapa que acabe siendo exactamente igual que el territorio que representa; este lugar que ocupo, desde el que veo y comprendo, o no comprendo, el resto del mundo, todas las demás vidas.

Durante un tiempo vivía mi vida como un libro y escribía mis libros como si fueran la vida, tal y como afirma el personaje de Carrol: “ahora usamos el país mismo como su propio mapa, y le aseguro que funciona casi igual de bien”. Aunque, esto fue solo al principio, en seguida me di cuenta de que un libro así era inútil y acabé entregándolo “a las inclemencias del sol y los Inviernos”, y como en el cuento de Borges sus ruinas perduran en mí habitadas por animales y mendigos.

Ahora ya casi no escribo, y cuando vivo escribo este único libro que momento a momento se actualiza.

La Atlántida en Jaén o Platón no era arqueólogo -DiarioJaén, 13-04-2017

Ayer publicó el diario Jaén un artículo mío acerca de la polémica creada a partir del documental de National Geographic sobre la relación entre el yacimiento arqueológico de Marroquíes Bajos y el relato y descripción que hace Platón de la Atlántida en su diálogo Timeo.

Puede leerse en la página web del diario Jaén
La siguiente en pdf es copia de la versión en papel, cortesía de Manuela Rosa Jaenes, redactora jefe del periódico Jaén.

AtlántidaenJaén_DJaen-13-04-17_Luis LucenaCanales
P.D.:

Cuando al final del artículo se dice “Entre otros, lo han afirmado este último autor en su Teoría de Andalucía”, se refiere evidentemente a Ortega y Gasset. Que dice, literalmente: “Indicios que se acumulan nos hacen entrever que antes de soplar el viento de los influjos históricos desde Egipto y, en general, desde el Mediterráneo oriental hacia el occidental había reinado una sazón de ráfagas opuestas”.

Sobre las relaciones entre Marroquíes Bajos y la narración de Platón sobre la Atlántida (precisando mi objeto de estudio).

Jmolinavaldes en un comentario en mi blog atlántidaenjaen.wordpress.com me pide un cuadro sobre las “relaciones entre la ciudadela de Marroquíes Bajos y la Atlántida”, que incluya: “autoridad, publicación, fecha, enlace”. Esto es lo que yo sé del tema:

Díaz-montexano fue el primero en relacionar Marroquíes Bajos con la Atlántida diciendo que presenta “un diseño en su planta urbanística similar al de la capital de la Atlántida”, informe a la UNESCO de 2003. Expone “las pruebas sobre mi autoría original de la hipótesis Atlante de Marroquíes Bajos” en el siguiente post de Facebook

Desde entonces se ha referido a ella como una ciudad hermana de la capital de la Atlántida, construida con el mismo patrón…

Pero, claro, eso es algo tan evidente que lo único que se puede reconocer es que haya sido el primero en publicarlo. Lo importante no es quién la relacionó por primera vez, sino qué tipo de relación se demuestra que existe. La ciencia no es un concurso de méritos. Lo que valoramos de Newton no es que dijera que las manzanas caían hacia abajo, sino que a partir de esa evidencia y a partir de la pregunta “¿Por qué esa manzana siempre desciende perpendicularmente hasta el suelo?” demostrara la ley de la gravedad.

Para nosotros la pregunta es: ¿Qué relación existe, si es que existe, entre la ciudad calcolítica y la narración platónica de la Atlántida?

Si decimos que Marroquíes Bajos fue una ciudad de la Atlántida, habría que precisar qué entendemos por Atlántida. Porque si decimos que era una ciudad de una cultura o civilización de la que no tenemos ninguna evidencia arqueológica y que se encuentra en una isla hundida, de la que no existe ninguna evidencia geológica, no sé de qué estamos hablando. No es lo mismo decir que era una ciudad de una cultura desaparecida sin dejar rastro a decir que era la capital política y religiosa de una civilización que realmente existió y que esta puede identificarse con el neolítico final y el primer calcolítico, que dejó sus huellas, su arte, su cosmovisión en el paisaje y en la mitología de las cultura mediterráneas posteriores y en la incipiente historia griega, y que, por tanto, puede estudiarse como un hecho, no como un mito o leyenda.

Eslava Galán en “España insólita y misteriosa”, 2006, relaciona la Atlántida con Tartessos y dice “La capital de la Atlántida, extrañamente concebida en forma de anillos concéntricos de agua y tierra, podría parecer producto de la viva imaginación de Platón o del sacerdote egipcio, si no fuera porque los arqueólogos de la universidad de Jaén han encontrado en la zona de Marroquíes Bajos, a las afueras de la ciudad, un antiguo asentamiento precisamente compuesto de anillos concéntricos de tierra y canales de agua ¿Podría reflejarse esa imagen tartéssica tan en el interior de Andalucía? Sin duda, pudo.” Es decir, apuntaba esa posibilidad, como yo lo estoy haciendo, aunque la relaciona no con la capital de la Atlántida sino como un reflejo de Tartessos, que él identifica con la Atlántida, y que estaría entre Cádiz y Huelva.

En 2009 ofrecí una conferencia, organizada por la As. Iuventa, el periódico Ideal publicó una reseña el 21 de junio de 2009 a partir de una entrevista que se me hizo por teléfono, donde se dice que Luis Lucena Canales “plantea la posibilidad de que la ciudad del Santo Reino, concretamente la macroaldea neolítica de Marroquíes Bajos, sea el modelo que eligió Platón para elaborar el mito de la Atlántida”. Así como, en otras cuestiones, el artículo no recoge bien mi pensamiento, en este caso así es como se lo dije a la periodista y así es como lo dije en mi conferencia. Ni siquiera lo afirmaba porque aún no había hecho un estudio como el que estoy publicando ahora.

 

PRECISANDO MI OBJETO DE ESTUDIO

Cuando digo que Marroquíes Bajos pudo ser el referente de la narración platónica de la Atlántida, no estoy afirmando que la Atlántida, como tal haya existido, aunque tampoco lo niego. Me centro en mi objeto de estudio, bien definido, e investigo qué correspondencias hay entre la narración de Platón y los datos que aporta la observación directa y la arqueología sobre Marroquíes Bajos y sobre la cultura en la que esta se integra. Por eso afirmo (en mi respuesta al artículo de Díaz-montexano en diario Jaén del 19-03-2017, en el que me menciona) que mi investigación no tiene nada que ver con la búsqueda de la Atlántida ni se deriva de ninguna otra parecida o relacionada, y menos con la suya. Es decir, que lo que yo estoy investigando no guarda relación alguna con lo que Díaz-montexano cree e investiga. Lo que yo estoy investigando es si Marroquíes Bajos y la civilización a la que esta pertenecía fueron el referente de Platón, sin entrar en si existió o no una isla, si existe o no una civilización hundida, etc. Por eso no tengo obligación de citar ni referirme a libros o artículos suyos, ni de nadie, que no guarden relación con el objeto de mi investigación.

No soy tan tonto como para pretender honores por apuntar una posibilidad de este tipo (la estructura de Marroquíes Bajos se asemeja a lo contado por Platón sobre la ciudad y la ciudad de la Atlántida): sé que necesito aportar pruebas o al menos indicios serios de que mi hipótesis merece la pena de ser mantenida y estudiada. Por eso seguí con mis investigaciones, publicadas desde 2007 en mi blog El Jaina.

Me extrañaba que alrededor de tal posibilidad y de mis investigaciones se instalara el más absoluto y despreciativo de los silencios. Ningún medio impreso quiso publicar mis hallazgos. No lo entendía. Hoy ya comprendo que, por los enormes errores cometidos en la zona, por la mala gestión y los intereses urbanísticos, a las autoridades políticas y administrativas de Jaén no les interesa que una posibilidad como la que defiendo sea cierta, o si lo es que no se airé demasiado.  ¿O es que la posibilidad misma les cae demasiado grande y no saben qué hacer con ella?

Por qué estoy escribiendo sobre este tema: como escritor que lleva muchos años investigando sobre los procesos creativos es para mí una ocasión única de desvelar cómo funciona la imaginación creadora y la relación de los hechos con la fantasía ¿Qué significado profundo hay en los mitos y leyendas antiguos? ¿De qué manera se relacionan estos con los datos históricos y los hallazgos arqueológicos? ¿Qué era la ciudad de Jaén y su entorno para los griegos y otros pueblos antiguos? ¿Qué importancia y qué papel tuvo en las distintas fases de la prehistoria? ¿Qué significado se esconde detrás del enigma que algunos autores, como Eslava Galán, han apuntado?

Mi intención es, pues, investigar, dar a conocer para que se proteja el territorio sagrado de mis (nuestros) antepasados.

Puede que como resultado de mi investigación descubra, al menos eso va pareciendo, que Platón estaba hablando de algo real, que su relato no es mera fantasía y que su referente fue la ciudad calcolítica de Marroquíes Bajos y la cultura en la que esta se integraba. Estamos hablando de nuestros antepasados, de una cultura coetánea (probablemente anterior: Ex Occidente lux) a las culturas que se suponen inspiradoras de la nuestra. Conocer su visión del mundo puede enseñarnos dónde y cómo empezó el error y el horror, la pesadilla en que se ha convertido la historia de ser humano.

Evidentemente, esto no es importante solo para los jiennenses: espero que  lo entiendan.

Publicado en el blog Atlántida en Jaén

© 2017- Luis Lucena Canales

La Atlántida en Jaén o Platón no era arqueólogo

Extraña la reacción que están teniendo algunos de mis paisanos a raíz del documental de James Cameron sobre la Atlántida y la hipótesis de Georgeos Díaz-montexano de que Marroquíes Bajos era una ciudad hermana de la capital de Atlantis y la mía: que la ciudad calcolítica pudo ser el referente de la narración de Platón (publicada en el periódico Ideal en 21-6-2009). Parece que les enfada que se pueda relacionar Jaén con un mito como el de la Atlántida, porque el culo del mundo no podía estar en la cabeza de Platón, etc. Extraña y sorprendente reacción porque muchos comentadores utilizan algunas de las afirmaciones del relato de Platón (por ejemplo, que las fechas no coinciden con las fechas de la arqueología) para afirmar sin más que es un mito y que relacionar la Atlántida con la ciudad calcolítica es una tontería. Lo de ser un mito está mal visto en esta nuestra sociedad cientifista aunque, curiosamente, mitómana. Pero la Atlántida no es un mito, sino una fábula creada a partir de una “historia verdadera”, según dice Platón en el Timeo.

Que una fábula puede tener un fondo de verdad es algo de sentido común y más que demostrado en filosofía de la historia y en teoría literaria. Y más cuando encontramos hechos que lo avalan. También Troya fue un mito homérico hasta que el tendero metido a arqueólogo Heinrich Schliemann cambió el curso del estudio de la historia y demostró que Troya había existido.

Creo que estudiar de manera seria, la posibilidad  de que la macroaldea neolítica de Marroquíes Bajos sea el modelo que eligió Platón para elaborar el mito de la Atlántida, no es ninguna tontería. En mi blog atlantidaenjaen.wordpress.com estoy haciendo un estudio del texto comparándolo con los datos arqueológicos, ya que la otra, la de la ciudad hermana de la Atlántida sepultada en el océano, sin evidencias de tipo geológico que prueben un cataclismo de la magnitud necesaria o restos arqueológicos en la zona, creo que es una hipótesis sin base alguna.

***

Pero, a lo que vamos: que se han dicho sobre el tema muchas imprecisiones en los medios de comunicación estos últimos días. Por ejemplo: se ha intentado desprestigiar al investigador Díaz-montexano porque es atlantólogo, como si no hubiera también mitólogos, neólogos, antólogos e, incluso, timbrólogos. En esta barahúnda de opiniones alguien ha escrito que Critias, el personaje a quien Platón asigna el relato era uno de los treinta tiranos, como si eso restara verosimilitud a la historia. No parece que se trate de ese Critias. El personaje del diálogo platónico “se encuentra en el esplendor de su carrera política y es un ciudadano notorio en Atenas, por lo que se debe presumir que es también un anciano. Por esta causa, es poco plausible que sea de uno de los treinta tiranos que formaron parte del gobierno oligárquico entre 404-403. Es probable que sea bisabuelo de Platón, es decir, abuelo del tirano.” (Prólogo de la edición de Gredos, 1992). Pero qué importa que fuera o no uno de los treinta tiranos o el mayor malvado de todos los hombres para que la historia tenga un fondo de verdad.

Critias insiste en que es una historia verdadera que le contó su abuelo, del mismo nombre, cuando tenía 10 años; al abuelo se la había contado un pariente y amigo, Solón, y a este unos sacerdotes egipcios. Como se ve la historia no es de primera mano y ya sabemos lo que pasa cuando un relato pasa de boca en boca. Sin embargo, algo de verdad siempre queda, sobre todo cuando los que hablan son personas versada en las artes narrativas y en los temas que se tratan.

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La imaginación puede partir de la memoria y añadir elementos de ficción a los datos  que esta ofrece como reales, hacer variaciones sobre ellos y eliminar otros. Este proceso ha sido estudiado por los psicólogos cognitivos Flower y Hayes: la intervención de la memoria a largo plazo en el proceso de composición de textos y cómo esta es modificada en el proceso de composición, mediante la revisión y corrección del texto. Este proceso cognitivo no anula la realidad de base, los datos empíricos recordados, sino que los varía y transforma.

Javier López escribe en ABC (artículo de 12/03/2017) que el filósofo Francisco García Moreno afirma que “cabe la posibilidad de que Platón se refiriera en los «Diálogos» a un reino concreto, real, si bien desprovisto de elementos fantásticos”. Es decir, que es probable que Platón a través de su personaje Critias rescatara la narración, que oyó cuando era un niño de 10 años, de su memoria a largo plazo. Así al menos lo explica detalladamente en el Timeo y cuenta cómo la ha reconstruido a pesar del tiempo pasado. Dicen Flower y Hayes que “la memoria a largo plazo es una entidad relativamente estable y tiene su propia organización interna de la información. El problema que presenta esta última es, en primer lugar, lograr obtener la información –es decir, encontrar la clave que nos permitirá recuperar una red de conocimientos útiles–. El segundo problema que enfrenta un escritor es, en general, reorganizar o adaptar la información para satisfacer las exigencias del problema retórico” y “transformar o reorganizar ese conocimiento para satisfacer las diferentes necesidades del lector.”

Evidentemente, Platón a través de Critias no cuenta exactamente lo que oyó, sino que adaptó su relato a la función que este debía cumplir en el diálogo, a sus intenciones y a las necesidades de su lector. No se le puede exigir rigor histórico, porque no es esa su intención ni la función que debía cumplir su narración. No se le puede exigir precisión en las medidas, ni que sea un relato histórico tal y como nosotros, ciudadanos del siglo XXI, entendemos que debe ser un relato histórico para que sea creíble. No obstante, entre el relato arqueológico sobre Marroquíes Bajos y el relato platónico hay sorprendentes similitudes

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La única manera de comprobar si la ciudad calcolítica pudo ser el referente de la narración platónica es partir de los datos reales. En nuestro caso estos nos los proporciona la observación directa y los datos que pone a nuestra disposición la arqueología. Así, si admitimos como hipótesis que Marroquíes Bajos es el referente de la descripción platónica de la Atlántida tendremos que aceptar, de la narración de Platón, los datos que se puedan corroborar mediante la observación directa y la catalogación y teorización arqueológicas. Estos son:

-una ciudad o macroaldea circular con tres anillos de agua y dos de tierra (en “un monte bajo por todos lados” dice Platón, aunque luego se contradice al relatar como construyeron un canal para que desde el mar entraran en la ciudad los barcos). Esta ciudad se crea como agregación de la población autóctona: partiendo desde el centro crece hacia la periferia mediante sucesivas ampliaciones. En la narración mítica fue creada por el dios Poseidón y por sus descendientes nacidos de su unión con Clito; en la arqueológica. por poblaciones dispersas que se unen.

-esta ciudad mide 11 estadios de diámetro, según el relato platónico. Hay distintas conversiones en metros para el estadio griego con una diferencia entre ellas de -+30m. Si aceptamos la del estadio ático de 174,125 metros, nos da 1915,375, una diferencia mínima con respecto al diámetro máximo de los anillos de la ciudad de Marroquíes Bajos.

-esta ciudad se halla en una isla o península de dimensiones semejantes a lo que hoy llamamos Andalucía. La navegabilidad del Guadalquivir en aquella época debió ser mucho mayor que en la actualidad debido a la menor cantidad de depósitos sedimentarios, por lo que podría ser considerada una península. En época romana y hasta la Alta Edad Media era navegable hasta Córdoba.

-desde su creación fue mejorada por las generaciones posteriores. En el caso de que los fosos se hayan construido como un agregado y no como un sistema no marca diferencias con el relato platónico. También Platón dice que los atlantes fueron mejorando su ciudad.

-los habitantes de la Atlántida construyeron canales que “tras recibir las corrientes que bajaban de las montañas y rodear la llanura, llegaba a la ciudad por ambos lados y allí dejaba fluir el agua al mar”, como en Marroquíes Bajos.

-en el extremo de la península se encuentra Gadiria (Cádiz).

-el lugar permitía una economía autosuficiente y era rico en recursos para la subsistencia.

-existían abundantes manantiales de agua fría y caliente.

-había muchos y se trabajaban los metales.

-existía un orden legal establecido que permitía la convivencia y armonía social.

-en esta cultura existía una techné y una episteme, es decir, una técnica y un conocimiento, relacionados, cuya manifestación más evidente es la forma circular de la ciudad y su relación con el paisaje circundante. El estudio de estos puede hacernos conocer cual era su cosmología y su visión del mundo. He iniciado este estudio que expondré en sucesivos artículos.

-entró en decadencia por cuestiones de tipo social (lucha entre clases o grupos de poder, en la interpretación arqueológica) o de tipo moral (decadencia de las costumbres y de las relaciones entre sus miembros en el relato platónico).

Hay algunas similitudes más, sobre todo en la relación de la ciudad con su entorno, lo que clarificara su visión del mundo y su cultura, y con toda seguridad irán apareciendo otros según tengamos más datos y avancemos en el análisis textual del relato platónico en su comparación con los datos arqueológicos.

© 2017- Luis Lucena Canales

Publicado en https://atlantidaenjaen.wordpress.com/2017/03/26/la-atlantida-en-jaen-o-platon-no-era-arqueologo/

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La Atlántida en Jaén, según la arqueología

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Podríamos decir que Marroquíes Bajos es una muestra de arte, como resultado de un conocimiento (o cosmovisión), inserta en un paisaje significativo, precisamente, a causa de ese conocimiento. No vamos a analizar aquí esta cuestión, que abordaremos en otros artículos de este blog. Vamos solamente a contraponer las palabras de Narciso Zafra de la Torre en el artículo citado anteriormente y las de Platón en Critias, para señalar cómo el relato (no en su estilo, evidentemente, sino en el trasfondo argumental de lo narrado) de un arqueólogo actual puede asemejarse al de un filósofo del siglo IV A.C. Intento con esta comparación hacer entender cómo distintos discursos pueden estar hablando en realidad de lo mismo y, de esta manera, intentar eliminar los prejuicios acerca de lo que se nombra, tan a menudo, y a veces por personas instruidas, despectivamente, como mito. Como he explicado en otros artículos, Platón sobre una historia verdadera puso mucho de su parte y construyó una leyenda, pero no de manera muy distinta a como puede hacerlo un escritor hoy día cuando cuenta historias verdaderas con los brillos (de oro, plata y oricalco) de la fábula.

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Vamos a comparar dos textos literarios de distintas épocas y con distinta funcionalidad e intención para comprobar sus paralelismos teniendo en cuenta que en un caso se trata de literatura científica y en el otro de literatura filosófica. Se podrá argumental que el discurso científico no es literatura pero la ciencia, y más tratándose de la arqueología, también construye discursos narrativos. Es en base a este tipo de construcción discursiva de la arqueología que hacemos nuestro análisis.

Leer el artículo completo en la entrada del blog que enlazo a continuación

https://atlantidaenjaen.wordpress.com/2017/03/16/la-atlantida-en-jaen-segun-la-arqueologia/