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Presentación del libro “Hablando en plata” de Luis Miguel Sánchez Tostado

Todo un placer encontrarse con amigos y maestros de la escritura como Andrés Cárdenas Muñoz y Luis Miguel Sánchez Tostado, de los que siempre se aprende. Todo un gusto participar en la presentación de los 25 años literarios de este último. Hablando en Plata es un libro que merece la pena leer. Autores con Luis Miguel, que habla y escribe en plata, son cada vez más necesarios en la vida literaria de este país.

 

 

 

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A contratiempo

Hoy rescato este texto que compuse para mi presentación como cantautor en la Tertulia, en noviembre de 2013, y que no leí entonces.

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Entonces estábamos todos encantados, me refiero, claro está, a todos los que estábamos (encantados, ilusionados, convencidos, animados), pero, luego… ay, luego… a los traidores les quedó toda la razón que nos robaron.
Y así nació el desencanto, la decepción, el desengaño. Como Faetón que quiso alcanzar el sol, caímos y seguimos hundiéndonos hasta el fango. A quién le importa eso, hay que ser positivos.
Y como era poeta hice lo nos pedía Rimbaud: encanallarme todo lo posible.

Dice el poeta:

El primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, completo; se busca el alma, la inspecciona, la prueba, la aprende. Cuando ya se la sabe, tiene que cultivarla; lo cual parece fácil: en todo cerebro se produce un desarrollo natural; tantos egoístas se proclaman autores; ¡hay otros muchos que se atribuyen su progreso intelectual! — Pero de lo que se trata es de hacer monstruosa el alma: ¡a la manera de los comprachicos, vaya! Imagínese un hombre que se implanta verrugas en la cara y se las cultiva.

Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal, el gran maldito, — ¡y el supremo Sabio! — ¡Porque alcanza lo desconocido!

Y dice Pere Gimferrer, que no acabó anulado sino académico de la lengua:

“… y los poetas acaban así: heridos, anulados, muertos-vivos, y por eso los llaman poetas.”
Pero, la presión del “lo mismo si alcanzo una victoria desastrosa como si sucumbo, el combate será hermoso: yo solo contra la humanidad” (que declara Lautremont), del maldito que hace “un pacto con la Prostitución para sembrar el desorden en las familias”, no puede mantenerse durante mucho tiempo. Lautremont se desvaneció en la historia (quizá ni existió), Rimbaud se hizo traficante y antes de morir se convirtió a la religión de la que había renegado. Nosotros nos hicimos intimistas, sentimentales, hedonistas antes de volver al civismo y reencantarnos débilmente, como corresponde al espíritu de nuestro tiempo.

Resultado de aquella indagación en las sombras es mi libro “El espíritu de la serpiente”, un libro sólo para espíritus que se atreven a reptar porque quieren aprender a volar, y “Periferia o muerte”, novela a partir del diario del verdadero autor de aquel libro.

Como todos los malditos yo era un moralista.

Sin embargo, no fue esa la tendencia:

Dejamos atrás a los poetas fuertes que cantaron a la inmensa mayoría su poesía como un arma cargada de futuro y dijimos ¡presente! como el soldado en el batallón de los dispuestos a morir por baratijas. Consumiento el presente blando que dura el tiempo de la simulación.
En realidad no habíamos salido de la esfera del encantamiento, simplemente habíamos cambiado el objeto del deseo. Antes lo poníamos fuera, en los otros, ahora, dentro, en nosotros mismos. Así, cuando volvieron las condiciones favorables de los encantamientos, nos volvimos cívicamente escépticos. Algo aprendimos:

1. El proceso es circular y se regenera a sí mismo.
2. No se puede escapar de él a través de su opuesto.
3. Solo podemos superarlo introduciendo una nueva actitud, que llamaremos ludismo y se basa en la comprensión de que la vida es un juego. Esta actitud ya estaba en poetas como Juan de Loxa. No se trata de ganar o perder sino de jugar a tiempo o a contratiempo.

Juan de Loxa es el maestro que nunca quise tener. Nunca quise maestros vivos, sino estanterías repletas de libros… pero Juan de Loxa se hace querer. Creo que él tampoco cree en los maestros.

En fin, como dice Brassens:

Mourir pour des idées,
c’est bien beau mais lesquelles?
Mourrons pour des idées,
d’accord, mais de mort lente.

poesía descubrimiento

 

Una poesía no excluyente,

inclusiva.

No la expresion,

-aunque exprese y comunique, también, la intención-,

del poeta.

El descubrimiento es la esencia de la poesía.

Nada hay fuera o más allá del encuentro

del objeto/suceso y su percepción.

La comprensión/entendimiento de ese encuentro

crea la materia incendiada del poema

como lámpara que corta las tinieblas,

cuchillo que rasga la noche abriéndola en canal,

puente a la raíz.

Cuando es sólo conciencia, sombra de la experiencia,

lo es por efecto de una externa luz.

http://poemarioenred.blogspot.com.es/2013/03/fragmento-1-poesia-descubrimiento.html

Este poema se halla en continuo movimiento. Poema río: acaba de nacer.

Como un río el poema avanza a los sentidos de quien lo lee, de quien se baña en él, de quien lo mira, de quien lo escucha, de quien lo bebe, de quien lo huele, de quien lo siente, de quien lo entiende. Nunca está ni estará terminado. Cada entrada es una nueva versión corregida de la anterior.

Para los escritores que trabajamos desde el enfoque de una cultura participativa y en red, Internet no es un medio de promoción de nuestra obra, como lo es para los escritores de medios tradicionales ligados al antiguo modo de hacer y al mercado, sino, nuestro medio de producción, nuestra herramienta y nuestro medio de publicación y promoción. Lo que aquí publicamos no es un apéndice publicitario de nuestra obra, sino nuestra verdadera obra.
La relación entre autor y lector queda así transformada en una cosa viva. El lector entra en el laboratorio, en el taller del creador y este se enriquece con la visita, asistiendo al acto de creación, corrección y construcción.
Bienvenido… y perdona el desorden.

http://poemarioenred.blogspot.com.es/

TESTAMENTO, ANTE EL FIN DEL MUNDO (1º parte)

Comisiones, consejerías, ministerios que controlan lo incontrolable; exámenes, títulos, curriculum como chips implantados bajo tu piel, policías internos; papeleos, burocracias que aturden al ser humano todavía cabal y sencillo y clavan su puñal sobre el ciudadano convirtiéndolo en cadáver, número, súbdito pasivo.

Sólo el arte y sus hacedores, los artistas, parecían contrarios a la momificación del hombre y el mundo. Parecían… Miren ustedes, ahora para ser reconocido como un creador, maestro navegante sobre el río de la vida, te exigirán curriculum, cuando no título (a la manera de los nobiliarios), méritos reconocidos y premios otorgados por las autoridades competentes. Antes bastaba con saber navegar.

Es tal la incultura y la ignorancia de nuestra época que ya nadie discriminará por sí mismo el valor de tus obras sino según la marca que el amo puso sobre tu piel.

Así que celebremos el final.

!VIVA EL FIN DEL MUNDO¡